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Por ti. Sólo por tí y sólo junto a tí.

Estamos como siempre, ella y yo en la camilla del hospital. Todas las tardes des de que ingresó, a las cinco y media de la tarde, la voy a ver. No puedo pasar un día sin ella. Ya no sé que decirle para que pare de tener esa distorsión en la mirada. Ya lleva en el hospital unos tres meses. Anoréxia e intento de suicidio. Y pensar que yo le prometí que la iba a proteger. Que no dejaría que le pasase nada, absolutamente nada. Que le dije que la cuidaría y la mimaría. Que una princesa se merece eso y más. Y mirala.
Rota; tanto por fuera como por dentro. Cicatrizes; tanto por fuera como por dentro. El verla así me duele, el dolor me cala dentro, hasta lo más profundo de mi corazón. Suerte que llegue a tiempo a casa y antes de que muriera desangrada la pude llevar al hospital. Y tras estar una semana en la UVI y otra bajo observación, ya podía decir firmemente que estaba fuera de peligro. Fueron dos semanas de extrema angustía, donde yo, no paraba de besarla y abrazarla; por que nunca sabes cuando puede ser la última vez.
Ella es preciosa, no os lo podéis imaginar y tenía un cuerpazo... Bf. Y todo empezó por un puto niñato que no tenía otra cosa que hacer que meterse con mi pequeña.
+ Piensa; ¿vale la pena seguir viviendo? Ya te lo digo yo: no. - sus ojos brillan, están húmedos.
- Puede ser, pero la muerte es la vía fácil y  tu de cobarde no tienes nada.
+ Ya no estoy tan segura... ¿No me ves? ¡Mira mi cuerpo! ¡Mira mi puto cuerpo, joder! Nunca seré perfecta...
- ¿Y para que serlo? ¿Para que ser perfecta? ¿Acaso yo por que seas perfecta te voy a querer más? No. Te voy a contar un secreto que una vez mi abuelo me lo dijo. Pero me tienes que prometer que no se lo dirás a nadie, confío en ti.
+ Te lo prometo. Sabes que lo que digo, lo cumplo.
- Pues mi abuelo, me dijo un día, que las personas perfectas no existen. Que tan sólo existen las personas perfectas para otras, ¿me entiendes? Tu eres perfecta. Pero perfecta para mí. No puedo dejar que te vallas de mi lado, tendría que estar loco para hacerlo, ¿no crees? Sólo quiero que te veas con mis ojos, por un segundo y no volverás a sentir un sólo complejo; ni por tu físico ni tu aspecto. Quiero que seas la misma que hace tres meses y cinco días, eras. Tu sonrisa no estaba apagada, como ahora. Tu sonrisa iluminaba a diestro y siniestro; me incluyo. Por favor, vuelve a ser la que eras. La que veía el vaso medio lleno y la que sacaba el aspecto positivo a todo. La que me daba esos besos con sabor a Nesquik por las mañanas y la que se miraba al espejo diciendose a si misma: me voy a comer el mundo. Siempre que hacías eso, yo pensaba: tranquila, que de comerte a tí, ya me encargo yo. Y pensar que ahora no comes nada. Ni si quiera me comes a mi, a besos. Por favor, vuelve. Saldremos de esto juntos, pero necesito tu ayuda. Solo no puedo. - mientras des de mis ojos, salían todas las lágrimas que había intentado ocultar des del principio. Y no cesaban.
+ Lo siento.
- ¿Por qué?
+ Mírate. Lloras. Yo prometí hacerte feliz como la que más. Y no lo eres.
- Sonríe y yo seré feliz. Recuperate y yo seré feliz. Bésame y yo, seré feliz.
+ Por tí. Sólo por tí y sólo junto a tí; lo podré hacer. No me abandones.
- Nunca lo he hecho y nunca lo haré. ¿Recuerdas? Para las buenas y para las malas.
+ Te quiero, cielo.
- Yo también, princesa.
Tras un par de semanas ella empezó a evolucionar muy favorablemente. Sólo quería decirte que: Gracias, abuelo. Estés donde estés, quiero que sepas que te quiero.
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Cuando juntas un par de sentimientos tuyos con un poco de imaginación puede salir algo parecido a esto. Yo estaba flotando a la deriva hasta que...
me hundí y duele.

Te amo, mamá.

Y pum, el mundo se me cae a los pies. Ella ya no está. Y todo por culpa de ese puto cáncer que le iba restando minutos de vida. Por ese puto cáncer que la iba consumiendo por dentro. Que la iba matando lentamente y con un dolor, un dolor insoportable. Por que la muerte tendría que ser el final de la vida. El cáncer, no. La veía mal y no podía hacer nada; IMPOTENCIA, es como se le llama a esa sensación. Que para mi ella era la más guapa y la más fuerte. Ella era mi norte, mi sud y hasta era mi este y oeste. Ella era el deseo que pedía al ver pasar una estrella fugaz por el nítido cielo. Ella era la razón de, todas y cada una de mis sonrisas. Ella era cada pequeño lunar de mi piel. Ella era el corage que me faltaba y el valor que perdí un día. Ella era mis fuerzas y mis ganas que me hacían seguir adelante, que me hacían levantar cada vez que me caía y intentarlo una vez más. Ella era ese Sol de Agosto que te ilumina, que te guía. Y también esa nieve de Diciembre, que te hace ver lo que para ti era negro, blanco. Ella era mi vela en la oscuridad y también en el mar. Ella era cada pequeña sensación de felicidad y orgullo que sentía; y digo orgullo, por que era la persona que más orgullosa estaba de su mamá. Ella era mi vida, mi infinito, mi todo y más. Ella era; y digo era por que no está aquí, aun que yo la note tan presente como si ahora mismo me estuviera abrazando, me estuviera diciendo:
- Pequeña; ya sabes que entre el cielo y la tierra hay unos pocos kilómetros. Pero, ¿no ves que yo estoy a tu lado siempre? No me ves, no. Pero, ¿verdad que me sientes? Que sientes como te acaricio el pelo como cuando lo hacía por las mañanas al despertarte. Que sientes mis besitos de esquimal cuando me sacabas diezes en los exámenes. Que sientes esos abrazos que te daba yo cuando tu te enfadabas por que no te dejaba salir, pero sabías que era por tu bien. Que sientes mis besos, a todas horas, siempre. Que sientes como mi mano te limpia las lágrimas cada vez que estás triste. ¿Verdad que lo sientes? ¿Sabes por qué? Por que estoy contigo, nunca me he marchado del lado de mi pequeña y nunca lo haré. Te espero aquí. Quiero que recuerdes que no debes perder nunca tu sonrisa, que a tu mamá le encanta. Te amo, pequeña princesa mía.
Y por esa simple razón, la de sentirla, debería decir: ELLA ES. Por que Ella era, es y será siempre la mejor mamá del mundo.
Me gustaría poder estar tan sólo un minuto más con ella, lo daría todo, hasta mi vida si hiciera falta para poder estar tan sólo un minuto con ella. Me gustaría poder decirle todo eso. Así que este papel va a ir dentro de una botella, ¿sabes? Y la voy a tirar al mar, sé que eras muy romántica y te encantará cuando la encuentres y lo leas. Y por si se la traga una ballena o llega a manos de otra persona, también la voy a atar a un globo. Sí, a un globo en forma de corazón rosa, que sé que son los que más te gustan, mamá. Así, seguro que te llega, de una forma u otra, sabrás todo lo que te quiero, mamá. Sabras lo mucho que te echo de menos y lo mucho que te necesito aquí conmigo. Así sabrás que tu pequeña princesa; como tu me llamabas, no para de pensar en todos los momentos que hemos llegado a vivit juntas y que perdurarán por siempre en nuestros corazón y nunca se borrarán de nuestras mente. Así que quiero que sepas que: te amo, mamá. 
Hasta siempre.
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Esto se lo dedico especialmente a unas amigas mías, que perdieron a su mamá. Quiero que vuelvan a sonreír como antes, quiero que sepan que su mamá ahí arriba las está cuidando y no se aparta ni un segundo de sus lados, quiero que la sientan como si nunca hubiera partido a ese lugar llamado cielo.
Abril, Mariana; sois fuertes. 


Hasta el hielo acaba quemando.

Y aun que el ambiente sea templado yo por dentro estoy helada. No sé decirte si es por la ausencia de tus besos o la de tus abrazos. O tu ausencia, en si. Creo que es más la tercera opción. ¿Ahora qué me queda? Un par de recuerdos, de promeses y un corazón; pero todo eso, roto. Echo añicos, pedazos, trozos. Son los restos de todo lo que te dí y tu, rompiste. Cosas que para ti no tenian valor y, en cambio, para mi lo eran todo. Eran todo lo que te podia ofrecer y no me dejé una parte de reserva por si esto pudiera haver acabado así. Y fíjate que tonta fuí que pensava que eres diferente. Todas las veces que he confiando en ti y he dejado  pasar los miles de fallos que has tenido; que reconozco que yo, también los tube. Pero yo no mentí y te amé; y lo peor de todo, es que, aún te amo. Y duele. Y sufro. Y lloro... Y me hundo y por mucho que intente volar me cortaste las alas, como si fuese tuya; bueno, lo fuí. Ahora ya he aprendido de estos golpes (de estos muchos golpes). Ahora seré más fría que el hielo; pero lo peor de todo es que hasta el hielo acaba quemando.

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Cuando te hacen daño, no te queda otra que ahogar los recuerdos. Pero estos flotan, qué cabrones. En fin, que aún sigues en mi mente y...

también en mi corazón roto.

Después de cada calada, un beso; ese era el trato.

Llena de maquillaje por fuera y vacía de sentimientos por dentro, así estoy. Con rímel para resaltar aún más el color miel de mis ojos y carmín rojo en los labios. Con la misma intensidad y cantidad de pintalabios rojo con el que salía, entraba en casa. No había la típica rana que besabas y se convertía en príncipe, así que eso hacia que se mantubiese intacto. A estas horas de la noche y yo aún vagando por las calles en busca de nada. Con la mirada perdida. Y todo por que no quiero regresar a casa por culpa de esas cuatro paredes. Esas que me oprimen, me entristecen y me van matando por dentro. Esas que hacen de mi cárcel.
La máscara de chica dura, sin corazón y pasando de todo, es la que llevo yo. Debilidades bien pocas. Mejor dicho, debilidades: una. Él. El típico chico pasota e incomprendido por el mundo. Mas o menos como yo, me atrevería a decir. El problema de todo esto: que por empezar, no sé ni su nombre. Y aún peor: él no sabe el mío. Seguro que 'Sara' dicho des de sus labios suena mucho mejor y si estos mismos, estan a centímetros de los míos, a punto de besarnos... Para ya de soñar, que la realidad siempre decepciona.
Es él, a un par de metros de mi, ÉL. Le miro con timidez. Nunca sonríe, ya somos dos. Sus ojos verdes te hipnotizan y hace que yo, lo mire descaradamente hasta que él se da cuenta. Si es que soy estúpida. Nuestros ojos se encuentran, nuestras pupílas se empequeñecen. Y rápidamente y diría que casi a la vez; apartamos la mirada. Se levanta y se sienta a mi lado. Ay, por favor, me va a dar un infarto de lo muy fuerte que me late el corazón. Que nervios. Me mira y yo, mientras, miro al suelo. Saca su caja de Marlboro y ahí empieza todo.
+ ¿Quieres uno?
- Vale.
Lo mejor de todo, es que yo nunca he fumado. Que no lo había provado nunca. Me lo poso en los labios y dejo que con su mechero azul turquesa me lo encienda. Mi primera calada y empiezo a toser como nunca.
+ ¿Por qué me has dicho que querías uno, si nunca has fumado? - dice sorprendido y a la vez con una sonrisa.
Algo me recorre mi estómago, ¿serán esas mariposas que creía muertas? Lo más probable. Es ahora o nunca. Tengo que decirle lo que siento.
- Verás... Yo... Bah, nada. - dije con lágrimas en los ojos y las mejillas enrojecidas.
+ Espera, ssssh. - dijo mirándome a los ojos.
- ¿Qué? - y acontinuación aparto la mirada y la fijo, por segunda o tercera vez, en el suelo.
+ Que somos dos tontos intentando ocultar nuestros sentimientos, ¿me equivoco? - mientras en su cara se dibuja una tímida sonrisa.
-No, no te equivocas, para nada. Pero, es que, yo... - dije observando su perfecta sonrisa.
+Calla, no hacen falta palabras.
Y entonces Guille se acercó a mi. Lentamente, disfrutando del momento, ese que los dos llevábamos esperando des de hace bastante tiempo. Y me besó. Nuestros labios se fundieron en uno. Es la primera vez que siento eso llamado amor.
Y fué ahí cuando me fumé mi primer piti. Pero lo mejor fué la compañía. Después de cada calada, un beso; ese era el trato.
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De finales felices, no se mucho, la verdad.
Lo que hacen las casualidades, todo por un paquete de Marlboro y unos cuantos sentimientos escondidos.

Errores.

Yo, siempre seré un error. Puede que un error dulce que cometer o puede que uno de esos que acaban de la forma más amarga posible. Puede que sea ese ‘infinito’ que tanto nos dicen y decimos o ese ‘para siempre’ que prometemos y nunca se llega a cumplir. Puedo ser tu peor pesadilla o la que se cuele en tus pensamientos a todas horas. Puedo ser la macarra de turno que te quite sonrisas o la que te quite el sueño. Tal vez, sea esa extraña de la cual no sabes ni el nombre o esa amiga del alma que oculta sus sentimientos por ti. Pero soy un error. Y sólo tu, puedes decidir si cometerme o no.

Otra queja más sobre este mundo de mierda.

¿Libertad de expresión? Muchos no saben lo que es. Estamos aquí para dar nuestra opinión, te guste o no. Estar en contra del racismo y la homofobia. ¿No ves qué ellos también son personas? Aquí uno de fuera con dinero, es extranjero. En cambio, cuando no tienen ni un duro, es emigrante. La homosexualidad no es ninguna enfermedad, que os entre en la puta cabeza de una vez, ya. Ahora me vais con el rollo de que lo importante es el interior pero bien que criticáis y despreciáis a un montón. Si no es por la ropa, es por el color de piel. Y si no, simplemente por el estilo musical. ¿Qué coño te importa, los gustos de los demás?

Bienvenidos a esta s[o/u]ciedad.



De un príncipe a su princesa.

Princesa mia,
Tal vez no seas perfecta pero perfecta para mí, sí que lo eres. Ya sabes lo mucho que te amo. Que antes de que puedas caerte, estaré yo, sujetándote de la mano. Y que si te vas, me llevarás contigo siempre. Por que yo, nunca te soltaré y siempre estaré por si te faltan fuerzas para seguir. Por que yo, te daré todas las mías, te daré todas mis fuerzas. Que seré tu héroe y te protegeré del malo. Seré además el motivo de tu sonrisa y si me dejas, seré el guardián de tu corazón. Yo te haré feliz. Ven conmigo, que aun que sonrías, sé que estás triste. Ven aquí, que te abrazo. Yo te quiero. Así que recuerdalo, pequeña, SONRÍE.
De tu príncipe.

Y en medio de esa nada, yo.

Nada. No queda nada. Nada de este corazón, que ya está roto. Nada de ese imperio llamado Roma, que ya se destruyó. Nada en ese vaso, que no hace mucho eras tu quien decidía verlo medio vacío o medio lleno, pero ahora ya el problema es que ya no hay ni agua. Nada de esas palabras. Esas palabras sin sentimiento alguno. Y en medio de esa nada, yo. Y esto ya, no lo soporto ni un segundo más, es difícil y a mi, no me queda otra cosa que rendirme, ¿qué puedo hacer si no? Nada. Sólo sentarme en el suelo a esperar que esta mala racha pase. Estoy harta de decir que estoy bien mientras una lágrima resbala por mi mejilla. Cansada de sonreir, de fingir ser feliz. Todo el mundo viene a explicarte sus putos problemas, ¿y tu qué? A mi ya, ni la almohada me escucha. Será un pozo sin salida, ¿quizá? O a lo mejor es tan hondo que necesito ayuda para salir. Pero, ¿he tocado fondo? Ni si quiera lo sé.