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Te amo, mamá.

Y pum, el mundo se me cae a los pies. Ella ya no está. Y todo por culpa de ese puto cáncer que le iba restando minutos de vida. Por ese puto cáncer que la iba consumiendo por dentro. Que la iba matando lentamente y con un dolor, un dolor insoportable. Por que la muerte tendría que ser el final de la vida. El cáncer, no. La veía mal y no podía hacer nada; IMPOTENCIA, es como se le llama a esa sensación. Que para mi ella era la más guapa y la más fuerte. Ella era mi norte, mi sud y hasta era mi este y oeste. Ella era el deseo que pedía al ver pasar una estrella fugaz por el nítido cielo. Ella era la razón de, todas y cada una de mis sonrisas. Ella era cada pequeño lunar de mi piel. Ella era el corage que me faltaba y el valor que perdí un día. Ella era mis fuerzas y mis ganas que me hacían seguir adelante, que me hacían levantar cada vez que me caía y intentarlo una vez más. Ella era ese Sol de Agosto que te ilumina, que te guía. Y también esa nieve de Diciembre, que te hace ver lo que para ti era negro, blanco. Ella era mi vela en la oscuridad y también en el mar. Ella era cada pequeña sensación de felicidad y orgullo que sentía; y digo orgullo, por que era la persona que más orgullosa estaba de su mamá. Ella era mi vida, mi infinito, mi todo y más. Ella era; y digo era por que no está aquí, aun que yo la note tan presente como si ahora mismo me estuviera abrazando, me estuviera diciendo:
- Pequeña; ya sabes que entre el cielo y la tierra hay unos pocos kilómetros. Pero, ¿no ves que yo estoy a tu lado siempre? No me ves, no. Pero, ¿verdad que me sientes? Que sientes como te acaricio el pelo como cuando lo hacía por las mañanas al despertarte. Que sientes mis besitos de esquimal cuando me sacabas diezes en los exámenes. Que sientes esos abrazos que te daba yo cuando tu te enfadabas por que no te dejaba salir, pero sabías que era por tu bien. Que sientes mis besos, a todas horas, siempre. Que sientes como mi mano te limpia las lágrimas cada vez que estás triste. ¿Verdad que lo sientes? ¿Sabes por qué? Por que estoy contigo, nunca me he marchado del lado de mi pequeña y nunca lo haré. Te espero aquí. Quiero que recuerdes que no debes perder nunca tu sonrisa, que a tu mamá le encanta. Te amo, pequeña princesa mía.
Y por esa simple razón, la de sentirla, debería decir: ELLA ES. Por que Ella era, es y será siempre la mejor mamá del mundo.
Me gustaría poder estar tan sólo un minuto más con ella, lo daría todo, hasta mi vida si hiciera falta para poder estar tan sólo un minuto con ella. Me gustaría poder decirle todo eso. Así que este papel va a ir dentro de una botella, ¿sabes? Y la voy a tirar al mar, sé que eras muy romántica y te encantará cuando la encuentres y lo leas. Y por si se la traga una ballena o llega a manos de otra persona, también la voy a atar a un globo. Sí, a un globo en forma de corazón rosa, que sé que son los que más te gustan, mamá. Así, seguro que te llega, de una forma u otra, sabrás todo lo que te quiero, mamá. Sabras lo mucho que te echo de menos y lo mucho que te necesito aquí conmigo. Así sabrás que tu pequeña princesa; como tu me llamabas, no para de pensar en todos los momentos que hemos llegado a vivit juntas y que perdurarán por siempre en nuestros corazón y nunca se borrarán de nuestras mente. Así que quiero que sepas que: te amo, mamá. 
Hasta siempre.
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Esto se lo dedico especialmente a unas amigas mías, que perdieron a su mamá. Quiero que vuelvan a sonreír como antes, quiero que sepan que su mamá ahí arriba las está cuidando y no se aparta ni un segundo de sus lados, quiero que la sientan como si nunca hubiera partido a ese lugar llamado cielo.
Abril, Mariana; sois fuertes. 


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