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Y en medio de esa nada, yo.

Nada. No queda nada. Nada de este corazón, que ya está roto. Nada de ese imperio llamado Roma, que ya se destruyó. Nada en ese vaso, que no hace mucho eras tu quien decidía verlo medio vacío o medio lleno, pero ahora ya el problema es que ya no hay ni agua. Nada de esas palabras. Esas palabras sin sentimiento alguno. Y en medio de esa nada, yo. Y esto ya, no lo soporto ni un segundo más, es difícil y a mi, no me queda otra cosa que rendirme, ¿qué puedo hacer si no? Nada. Sólo sentarme en el suelo a esperar que esta mala racha pase. Estoy harta de decir que estoy bien mientras una lágrima resbala por mi mejilla. Cansada de sonreir, de fingir ser feliz. Todo el mundo viene a explicarte sus putos problemas, ¿y tu qué? A mi ya, ni la almohada me escucha. Será un pozo sin salida, ¿quizá? O a lo mejor es tan hondo que necesito ayuda para salir. Pero, ¿he tocado fondo? Ni si quiera lo sé.

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