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Motero del amor.


¿Se puede morir de echar de menos?

Su cuerpo de madrugada si que provocaba accidentes y no esta mierda de carretera oscura. Que sus ojos color ceniza sin fondo eran los únicos abismos por los cuales cualquiera querría precipitarse. La vida no estaba hecha para bailarla con un Vals a compás de 3. A su lado, no. A su lado era ir en moto a 240 km/h hasta perderse por quién sabe dónde. Joder, que un Vodka entre dos está mucho mejor que un cigarrilo en la acera gris de esa jodida calle que lleva tu nombre, amor. A los dos tragos ya me doy cuenta de que te echo de menos, a los tres que te necesito y a los cuatro que no sé que cojones haré con mi vida, si mi vida eres tú y te he perdido. Ojalá me matara en algún punto negro de "Ponle Freno" y no tener que vivir con tu ausencia nunca más. El ron sabe amargo desde que no compartimos la misma botella. Los cigarros me ahogan desde que tu no estás para dar la primera calada y dejar la marca de tu pintalabios rojo en él. Mi corazón tiene que aprender a dejar de latir por tí para empezar a bombear por mí pero, no sabes los jodidos pinchazos que me da cada madrugada para que note tu vacío en la cama al ver que no estás. Te has convertido en mi puto verbo en pretérito imperfecto del verbo recordar. Joder y que razón tenían todos al decir que tu, muñeca, sabrías jugar mejor que yo al juego que precisamente fué invento mío. Yo fuí el culpable de que tus ojos ceniza se acostumbraran a un paisaje de lluvia permanente y creéme que eso es un pecado capital que nunca, nunca, me podré perdonar. Ahora me toca aprender a vivir en la sombra de tu nombre y no ser tapado nunca más con tu piel esos días frios. Cafeína en mano la única forma de volver a verte es en esta foto en blanco y negro medio rota como antes estaban tus medias y joder, aun que me duela reconocerlo, foto rota, como tu corazón y por mi culpa.