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La llamada.

Y que si me echas de menos, estoy a sólo una llamada de distancia. No me vengas con la tontería de que el orgullo, el orgullo... porque si de verdad te importo estoy a sólo 9 números y un 'llamar' de distancia. Quiero que me eches de menos y sientas el nudo en la garganta que siento yo cada vez que nos recuerdo. Pero tranquilo, si estás echo un lío ya te desnudo yo. Y eso es lo que más rabia me da. Que cuando quieras volver vas a tener las puertas de par en par abiertas y a mi sentada junto en la ventana que da al bar donde solías fumarte los problemas a caladas bien lentas con mis tacones negros y mis labios pintados de rojo pasión, aunque de eso nunca nos faltó.

* Riiiiiiiiiing, riiiiiiiiiiiiiiiing, riiiiiiiiiiiiiing *

Estoy yo ahora como para coger el teléfono. Tengo los ojos tan hinchados y el rímel tan corrido que soy incapaz de abrir los ojos. Y encima a fuera hace tormenta, como aquí dentro. Los relámpagos no paran de cegarme y...
...ya ha dejado de sonar,
 menos mal. 

* Riiiiiiiiiing, riiiiiiiiiiiiiiiing, riiiiiiiiiiiiiing *

Joder, puto teléfono, tengo ganas de estamparlo contra la pared como hago con mis nudillos cuando no tengo ganas ni de mirarme al espejo porque me devuelve de todo menos lo que quiero ver. 

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Esa era la llamada.

Tú eres mucho más que este desastre.

¿Y qué pasa cuando lo único que me llena está a kilómetros de mi? Me siento tan vacía que tengo ganas de abandonar. Hoy es uno de esos días en los que desearía verme medio inconsciente en el suelo. Y eh, que nadie llore por mi. Que hay una frase que dice "es curioso ver que si te estás muriendo, de repente todo el mundo te quiere" y paso de eso. Si nadie me ha querido en vida, cuando esté muerta que ni me recuerden. El privilegio de llorar por mi sólo lo tienen muy pocas personas. Porque os diré un secreto , si ahora mismo me tenéis aquí escribiendo esto y no apunto de tirarme por un puente es por él. Porque justo antes de hacer cualquier tontería, él aparece en mi mente. Parece tan real que hasta puedo abrazarle pero justo cuando estoy a centímetros de tocarle, desaparece. Como ese humo de los canutos que me fumaba al echar de menos con el regusto de sus besos, ahora un poco amargo, se esfumaba. Y eso me recuerda que antes de morir, debo sentirle, debo sentirme la persona más grande del mundo entre sus brazos, aunque no sea por mi altura, debo besarle como nunca nadie le ha besado y debo de hacerle sentir una persona única. Que mi corazón sólo palpita gracias a él y depende de la distancia a la que estemos, sus pulsaciones cambian. Y yo que pensaba que nadie sería capaz de reconstruir este corazón roto y va él con su sonrisa y ya me dan ganas de morir en una carcajada suya. Ya se puede acabar el mundo que yo me pierdo en el café de sus ojos que son una razón más para quitarme el sueño. Nunca se lo he dicho a nadie, pero tengo insomnio de ti. No vamos a engañarnos, sabemos que ninguno de los dos creía en el amor. Ni tú, ni yo. Pero, ¿sabes?, algo sentí en el pecho. Era tu amor, que me curaba. Y ssssh, no le digas esto a nadie, pero de nunca me han gustado los regalos. En cambio, quiero que me regales tu vida (o doce en tu espalda, ya me entiendes). Te aseguro que puedo hacerte feliz. Y es que te prometo que yo estaba loca y que pensaba que no tenía cura y... en cierto modo, es verdad, estoy menos cuerda que antes. Pero ahora estoy loca de algo imaginario y que pensaba que ni existía. Loca de amor. Loca de ti. Quiero emborracharme de tus besos y pillar una resaca de esas malas malas malas... para que me sigas curando, poco a poco. 

Pd: No debería llamarte "mi vida" ya que tú eres mucho más que este desastre y caos.