Páginas

Jóvenes amando como jóvenes suicidas.

Hoy ha sido todo tan raro... Iba en el coche mirando la lluvia (*). Miraba por la ventana y veía las gotas haciendo carreras sin saber que el llegar las primeras, tan sólo las haría morir antes. 

Suicidas. - pensaba - Pobres suicidas.

Me ha recordado tanto a ti, tanto a mi. Tanto a nosotros.

Porque al fin y al cabo éramos dos gotas de agua. Yo iba a toda leche porque no quería darme cuenta de lo que ocurría a mi al rededor. Malvivía, bebía, fumaba. Ir a 260 km por hora por la autopista no era nada comparado con el ritmo de vida, de mis latidos, que llevaba.
Él iba por su camino y yo por el mío y en ningún sitio estaba escrito que algún día nos encontraríamos. Quizás en nuestros ojos se hubiera podido vislumbrar un pequeño rasgo del otro. O letras escritas en los pliegues de nuestra piel relatando nuestra historia. Pero no lo sabíamos, fue todo pura casualidad y sabes que nunca me cansaré de repetirte que fuiste mi casualidad preferida.
Al final nos acabamos juntando y tu me hiciste reducir la velocidad a la que quería que fuese mi vida y fíjate, que por otro no lo haría, pero es que por ti hubiera hecho cualquier cosa. 

Qué pena que al final, esa puta gota de lluvia, haya acabado derrumbándose de mis ojos. Por que de verdad te quería te quiero.




7 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. La lluvia puede ser algo bello; y a la vez maldito, porque trae recuerdos que no queremos en nuestra vida.
    Hermosa entrada. Melancólica, pero hermosa. Dicho sea de paso, qué genial esa aplicación que está en el enlace! Me relaja muchísimo el sonido de la lluvia, y aún más con música.
    Tengo que confesar que cada vez que vengo a tu blog me quedo un buen rato colgada, leyendo todo lo que hay en la izquierda. Me encanta tu espacio.

    Un abrazo grande, Nina! Nos estamos leyendo.

    ResponderEliminar
  3. Nada más leer el título ya me enamoré por la frase de esa canción que antes tanto me gustaba. Hay veces que nosotros mismos corremos como locos hacia una trampa y ni nos damos cuenta, porque mientras nos deslizamos con el aire a nuestro favor, nos creemos dueños de todo, incluso de nosotros mismos, y casi nunca es así.

    ResponderEliminar
  4. La lluvia limpia el alma, así que de vez en cuando debemos de ponernos bajo ella y que nuestras propias gotas se camuflen con las del cielo (y así duele un poco menos)

    batidos
    de vainilla

    ResponderEliminar
  5. Bellisimo de verdad ,hermoso como escribes :-).
    Te sigo . te ero por mi blog .Besitos

    ResponderEliminar
  6. No tengo palabras para decirte lo increíble que es lo que has escrito y lo bien que escribes.

    ResponderEliminar

Regálame alguna de tus palabras. Merci.