Páginas

¡FELICES DÉCIMO CUARTOS JUEGOS DEL HAMBRE! Y que la suerte esté siempre de vuestra parte.

Último día de este año que ha estado bien completito. Parece típico pero sólo quiero dar las gracias en serio. Dar las gracias y a todos. Gracias a los que me han visto caer y no me han ayudado a levantar y así hacerme más fuerte. Gracias a los que si me ayudaron pues sin su ayuda no podría haber seguido adelante. Gracias a los que habéis aparecido a mi vida y me habéis hecho tan y tan feliz. Gracias a los que habéis desaparecido y me habéis abierto los ojos. A los que siempre han estado, a los que me han fallado. A los que me han abrazado y a los que me han puteado. Gracias, Vida, por ponerme las cosas tan duras y hacérmelas pasar tan putas. Pero también haberme puesto buenos momentos y haberlos pasado de putis. Como ya he dicho, hoy es día de agradecer, así que gracias a todos.

Y algo que en especial va para todos vosotros, los que me leéis, me seguís, me comentáis y estáis presentes en cada uno de mis textos. No podíais faltar. Gracias a todos vosotros porque sin vosotros nada de esto sería posible. Sois un gran apoyo para mi. Una vez más... Gracias.


Quedan tan solo horas para tener mis 15, por fin. 
Adiós 2013. ¡Bienvenido 2014!


Atelofobia.

Y Ana volvió.
Y cuando Ana vuelve, todo se vuelve a romper.
Yo... Me vuelvo a romper.
Parece que todo está superado y de repente aparece, te miras al espejo y ya no te ves igual que siempre.
Sabes que siempre tienes ese puto pensamiento en la cabeza que te repite lo insuficiente que eres.
No puedes sentarte en la mesa y ver la comida, te repugna. Te da asco, te das asco.
Vas por los pasillos del instituto con la cabeza gacha como de costumbre y piensas que todas las risas de tu alrededor, van hacia a ti.
Siempre llevas exactamente las mismas pulseras en la muñeca izquierda y dices que es por un gato, el gato imaginario, será... Porque ni tienes.

Ana volvió y con ella todos los miedos.
Miedo a la imperfección, miedo a ser insuficiente, miedo a vivir, miedo de ti misma.
Porque tu misma eres tu enemiga.
Sabes que es lo que más te hace daño.
Donde atacarte.
Donde herirte.

Y Ana se calma, nunca se va pero se calma.
Y pese a seguir teniendo esos pensamientos siempre... Puedes controlarlos.
Eres fuerte y puedes con ellos.
Ana nunca se irá, siempre vivirá en ti. Es como que tu mente está partida en dos y una la dominas tú y otra la domina Ana.

Tienes que poder con Ana. Luchar contra ella y vencerla. 
Debo vencer a Ana.

Pero a veces me siento tan débil, tan vacía... que ni puedo.



Tu heroína.

Ya no sólo controlaba mis latidos, mis pensamientos y mis sueños. Ahora además tenía la manía de manejar a su antojo el ritmo de mi respiración. Tenía el poder de la heroína. Sentir el roce de su piel me producía una miosis instantánea en las pupilas. Y qué suerte tenia el viento de poder sentir el tacto de su piel y de envolverse en su pelo, de hacerlo volar. Como las drogas, si es que ya te he dicho que nada va más allá de drogas. Los amaneceres enredada en sus sábanas, tan desordenadas como mi pelo. Cada puente enamorado de un suicida y yo siendo suicida me enamoro de otro suicida que en vez de darme vida me lleva a morir. Y joder, no soporto que seas la mejor y la peor cosa del mundo, a la vez. Aunque, bueno, siempre he sido mucho de contradicciones. Quiero volver a ser tu heroína, por favor. Quiero que vuelvas a sentir el éxtasis de quererme.

"Me acuerdo cuando me decía:

Quiero ser tu heroína.

Y yo me acojonaba, porque no sabía si quería ser mi droga, o la chica que me iba a salvar de las mierdas, que me iba  levantar a pulso de cada caída. Pero luego comprendí que se refería a las dos. Yo un toxicómano de sus labios y ella mis rayas (pura droga), esas sobre las que se posaban las letras que escribía cada noche con un cigarrillo en la boca. Esas noches que me daba cuenta de que su sonrisa colocaba más que cualquier basura de un camello."   - Corazon bajocero


Hay días...

Hay días en los que siento, que lo único que hago, lo único que logro, es morir cada día un poco más. Morir por ti, por tu sonrisa, por tus lunares y es que aún no has dejado a esta lunática formar constelaciones en tu piel. Quiero acariciarte el alma, hacerte mío, subirme contigo a un puente y tirarme de cabeza al abismo. Bailar Rock & Roll mientras llevo la falda más corta del armario. Besarte, perderte, perderme, encontrarte, perdernos, salvarnos. Salvarnos. Joder, que he dicho salvarnos. Y sabes que no cualquiera es capaz de salvarme. Era un caso perdido y tú el comisario cabezota que se empeña en no dejar ningún caso abierto. Aunque así dejaste mis piernas, patas arriba, al igual que mi vida, mi cabeza y mi corazón. Y es que te sigo comparando con un puto huracán que arrasa con todo lo que se interpone en su camino y no deja nada. Cada vez encuentro más semejanzas... Has pasado, te has ido y te lo has llevado todo.




Una loca sin remedio.

Vamos a fingir de nuevo que ha sido el puto "gato" quién te ha hecho esos arañazos en el brazo. Fijamos que todo está bien, que tú estás bien. Total... Siempre lo estás. ¿A quién le importa(s)? Te paras a pensar y no le importas a nadie, empezando por ti misma. Y es triste que no te quieras ni el cuarto del quinto que te bebiste ayer. Todas las cervezas las gastaste con ese cabrón que te gastó los labios una noche loca, rubia. Y mira como has acabado, chica. Volaste tan alto que te caíste de corazón al suelo y míralo, hecho añicos que está.