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Atelofobia.

Y Ana volvió.
Y cuando Ana vuelve, todo se vuelve a romper.
Yo... Me vuelvo a romper.
Parece que todo está superado y de repente aparece, te miras al espejo y ya no te ves igual que siempre.
Sabes que siempre tienes ese puto pensamiento en la cabeza que te repite lo insuficiente que eres.
No puedes sentarte en la mesa y ver la comida, te repugna. Te da asco, te das asco.
Vas por los pasillos del instituto con la cabeza gacha como de costumbre y piensas que todas las risas de tu alrededor, van hacia a ti.
Siempre llevas exactamente las mismas pulseras en la muñeca izquierda y dices que es por un gato, el gato imaginario, será... Porque ni tienes.

Ana volvió y con ella todos los miedos.
Miedo a la imperfección, miedo a ser insuficiente, miedo a vivir, miedo de ti misma.
Porque tu misma eres tu enemiga.
Sabes que es lo que más te hace daño.
Donde atacarte.
Donde herirte.

Y Ana se calma, nunca se va pero se calma.
Y pese a seguir teniendo esos pensamientos siempre... Puedes controlarlos.
Eres fuerte y puedes con ellos.
Ana nunca se irá, siempre vivirá en ti. Es como que tu mente está partida en dos y una la dominas tú y otra la domina Ana.

Tienes que poder con Ana. Luchar contra ella y vencerla. 
Debo vencer a Ana.

Pero a veces me siento tan débil, tan vacía... que ni puedo.



2 comentarios:

  1. Eso es lo que me pasa a mí constantemente, a veces parece que estoy mejor... pero vuelve. Eso es lo que la gente no puede entender, que es parte de mí, que soy yo, que la única forma de deshacerse de ella es deshacerse de mí.

    Espero que esto no sea como de verdad te sientes, pero si es así que sepas que puedes hablar conmigo o lo que se.

    Un beso enorme,
    Ann.

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  2. Yo no sé lo que es tener que luchar contra Ana, aunque a veces se pasea por mi cabeza y me da miedo que algún día pueda atacar. Pero si que sé lo que es luchar contra esos gatos, con miedos y pensamientos siempre malos. No es fácil, por dios que no es fácil, y creo que este texto no sería capaz de entenderlo todo el mundo, porque el verdadero dolor no es fácil de reconocer. Admiro tu fuerza al escribir cosas así, tu talento para hacerme cerrar los ojos para pensar cada vez que te leo. Eres grande Nina, más que Ana. Mucho más.

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