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Conseguenze di una dolce vita.

Muchas personas dicen que para seguir adelante hay que dejar atrás los recuerdos.
En cambio, yo, gracias a ellos sigo hoy en día aquí.
Con 78 años a la espalda y tengo la piel más arrugada que cuando en 1941 pasé toda la tarde en aquella piscina de la tía con los primos.  Los párpados me pesan cada día más, las rodillas las tengo echas polvo y ya ni te cuento del cansancio que me produce ir de casa a la esquina para comprar el pan.
Soy el desecho de lo que un día fue una niña repipi y caprichosa, una muchacha espectacular y una mujer de pies a cabeza.
Cuando cumplí los 4, mi madre empezó a enseñarme a leer. Tenía el deseo de verme intentando pronunciar la "p" y observar todos mis esfuerzos para demostrarle que podía hacer la "m" con la boca abierta. Con apenas 7 añitos escribí el poema más bonito de la primavera y la profesora me hizo una corona de flores gigante. Para que luego digan que las buenas personas no existen. 
A los 9 empecé a ser toda una revolucionaria ya que me negué a hacer la comunión. Toda mi familia estaba tan decepcionada que me preparé un bastante elaborado discurso en el cual explicaba que no entendía porqué el Papa de Roma llevaba una medalla de 300.000 euros y quería fomentar una religión en la que compartir era una de las bases fundamentales. A tan corta edad ya pensaba que la iglesia era una completa antítesis, y es que somos expertos en contradecirnos. 
A los 11 pasé al instituto y en esa época tan solo puedo contar que los daños me calaron hasta lo más profundo de los huesos. Aunque gracias a ellos fui la mujer que fui, soy la mujer que soy. Algo que podría destacar es que aprendí a tocar el piano como si fuesen unas delicadas costillas.
A los 16 y 4 meses, conocí a Marco. Un italiano que venía de intercambio y mentiría si dijese que no fue el amor de mi vida. Que sí, que me casé con tu abuelo y lo quise con todo mi ser hasta su muerte... Pero aquello fue inigualable. También fue lo que me destruyó, qué le vamos a hacer. Como cualquier chico de intercambio, tuvo que volver. Se fue. Nunca más lo vi. Y es que, sigue siendo tan difícil decir adiós... aunque hayan pasado tantos años. Sé perfectamente la sensación que se tiene cuando ves como te extirpan algo que ya forma parte de ti, como separan tu piel de su piel. 
Soy consciente de que te será raro, pero en aquella época era yo quien llevaba la falda más corta. Empecé a fumar, no como todos... a caladas lentas, suaves, disfrutándolo. Yo fumaba rápido, siempre que podía. Yo quería consumirme. Y cuanto antes mejor.
Como te he dicho tengo 78 años, y cáncer de pulmón.
Por favor, si puede ser, no cometas el mismo error que yo.


Mémories d'un suicide

Quizá no sea tiempo de hablar de nuestras promesas. Quizá no tengamos razón por la cual luchar. Yo, por ejemplo, ya no la tengo. Ya no me sirves tú, ni tu sonrisa, ni las tonterías que me decías para hacerme reír, ni si quiera la Navidad, que ya sabes que me encanta. Tampoco me sirve el vivir. Lucho para vivir feliz; pensaba. Pero es que ahora el simple vivir me duele. Son como pequeños cristales que se me clavan. Demasiadas cicatrices para tan poca piel. Ya no me sirve el quererte. ¿Para qué quererte? ¿Para que tu también me duelas? Yo no quiero a medias, ya lo sabes. Yo si quiero lo hago en cuerpo, alma y con los cinco sentidos. Quiero hasta que duela. Y aún doliendo, a veces, sigo queriendo. No conozco los límites hasta que estos mismos me tiran al suelo y me impiden querer. Si quiero más, muero. Y no te creas, que yo daría la vida por tí, pero ¿en serio crees merecer esto? Otra ya te habría dado puerta. Quizá sea hora de pasar página. O directamente, cambiar de libro. No quiero que haya ninguna posibilidad de que tu personaje, por cosa del destino, vuelva a escribirse en cualquier otro capítulo de mi vida; la misma que tu me destrozas día a día. Ya estoy harta de que cada vez que aparezcas por cualquier esquina, las lágrimas lo hagan también. Y con ellas recuerdos muertos, sueños perdidos y esa promesa rota tan amarga, que roza mi paladar todos y cada uno de mis días. No creas que es fácil hacerme a la idea que no volverás. Que por mucho que te escriba, que te piense, que te eche de menos, que te llore; no volverás. Aun que esto me duela y me cueste de reconocer; ya sé que no volverás. Que no habrá nunca más un nosotros, ya ni si quiera un tú y yo. Ni cualquier cosa que nos una. No sé vivir sin tí, pero ya aprendí a vivir sin tu amor. Todo algún día se aprende y yo, aprenderé a vivir sin tu presencia. Y con el tiempo me dejarás de doler. El tiempo todo lo cura pero las cicatrices siempre permanecen y no quiero que vuelvas, una vez que hayas desaparecido, para volverla a abrir y hurgar otra vez en la herida. No, eso no. Eso sería morir aún estando viva.
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Cuando remueves los recuerdos que aún están perdidos por dentro de tu corazón, te das cuenta de que aún no has olvidado. Te das cuenta, de que él aún sigue presente. Pero ya es casi transparente; ahora esta difuminado. Poco a poco, se irá borrando. Se irá borrando como aquel corazón mal pintado con nuestros nombres dentro. Ya prácticamente, no me duele-s. 

Inerte.

Me siento en pleno otoño. Las hojas de los árboles en tonalidades tierra caen al suelo mientras personas de todas las edades las rompen sin piedad a su paso. Pueden estar dirigiéndose al trabajo, a la escuela, a cualquier estación de tren, a la cafetería de la esquina. Llega otoño, y menos mal. Suerte de otoño. Otoño es mi estación. ¿Qué se siente en otoño? Absolutamente nada. En verano solemos estar felices, con ganas de pasárnoslo bien, trasnochar y hacer cosas inolvidables. (Mentira, seguramente olvides la mayoría de ellas y solo te quedes con las de verdad. Y suerte de eso también.) En primavera adoras ver las flores crecer, pasar por las calles y que te invada el olor; es pura ilusión. En invierno sientes el frío en cada parte de tu columna vertebral hasta que de un escalofrío se te sube al cuello y te pide urgentemente una manta, un café y esos gorros tan calentitos de lana. En otoño las cosas mueren poco a poco, y punto. Las flores se van marchitando, los amigos de verano se van perdiendo, y ya ni el frío es frío ni el calor es calor. 
En ocasiones he tenido tantos sentimientos que no he podido ordenarlos, escogerlos por separado y plasmarlos. Ahora no tengo ninguno. Y es tan jodido. Es como que... Estoy en punto muerto. Estoy como barco a la deriva que no le dan permiso ni para navegar en alta mar ni para anclarse en el puerto. Qué putada. Cuando no sabes porqué hacer lo que haces, cuando no sabes porqué vives. Solo sabes que no tienes cojones para abandonar este mundo, ni si quiera piensas en el suicidio, es algo... raro. Siento que todos los días son iguales. No hay diferente entre unos u otros. Siento que tengo que esperar y esa espera me ahoga y nunca se acaba, parece eterna. Espero que dentro de algún tiempo dejen de ponerme la miel en los labios, me dan alas pero no me las dejan utilizar a mi antojo. Y si ahora mismo me dijeran que me muero mañana, te aseguro que me sentiría como si no hubiera vivido nada estos últimos años. 


Dejé de creer.

Esta vez voy a ser yo misma. Sin filtros. (*)

Se me cierran los ojos. Estoy cansada de todo, sinceramente. Ni tengo ganas de morir, ni de vivir. No me gusta madrugar pero tampoco despertarme tarde. No quiero tener pareja pero en cambio estoy deseando que alguien se pare a ayudarme a recomponer mi corazón y me quiera. No quiero compromisos pero necesito a alguien que me de cariño. No quiero salir porque tengo que fingir ser feliz pero tampoco quiero quedarme en casa estando triste. No quiero sentir pero estoy ansiosa por descubrir nuevas sensaciones. Tenía un bote en la estantería con la etiqueta de "sueños" lleno de papeles escritos con deseos que me gustaría cumplir. Dejé de creer en ellos. Saque cada papel ligado y lo desenrollé. De inmediato, arrugué el papel. Era estúpido. Yo soy estúpida. Como pude pensar que las cosas serían tan fáciles como en las películas o en los libros... ¡Y una mierda! 

Hasta que las mariposas de tu estómago estallen.


Reír a carcajadas te hace darte cuenta del valor de las cosas, y es que puedes ser un ignorante o vivir en la ignorancia y vivir es ser tu mismo y aquí solo estaremos una vez, ahora te voy a dar una semana, una semana para enamorarte.
Te haré reír hasta que las mariposas de tu estómago estallen, y cuando te des cuenta de que has olvidado lo que es llorar de tristeza, únicamente conocerás las ganas de vivir y que tu vida será la mía y no sé durante cuánto tiempo ni porque ahora que el tiempo ha pasado a ser nuestro dueño. Dominamos todo lo que tenemos a nuestro alrededor, todo menos el tiempo 1...2...3... ¿Te has dado cuenta de que has perdido la percepción del tiempo? Cada vez que tus labios tienen consulta con los mios, hay tensión en la sala de espera y esque tus manos quieren ir deprisa y mis ojos se cierran. Con todo esto que te cuento al oído tan sólo quería decirte que te propuse una semana para enamorarte pero me he dado cuenta de que una semana contigo es una eternidad y que si saltarnos el tiempo es un pecado, bienvenida al infierno.


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Vengo a deciros que este texto está escrito por Jordi y que acaba de empezar en esto de los Blogs. Y si os apetece os podéis pasar por su blog, ¡click aquí! Que segurísimo que os gustara.

Como quién cura heridas.

Hoy la lluvia sabia a ron y empecé a escribirte versos en la nuca,
junto a ese tres en raya de tus pecas que no pecas sino me besas.
Las cuerdas de la guitarra sonaban pausadas, como casi ahogadas.

Dejaste la guitarra y yo mis versos.

Me sacaste a bailar aún llevando una camisa desaliñada,
el pelo alborotado y restos de rimel en los ojos.

Si hablamos de restos porque no hablar
                   de los restos de carmín rojo que dejé en ti,
como heridas de guerra por luchar la batalla perdida de nuestra mierda,
eso que algunos llaman
                                   a m o r. (*)  

Me encanta el tatuaje de esa serpiente que tienes en el brazo derecho.
Lo siento, no podía callármelo un segundo más.

Nos reíamos de la vida porque estábamos hechos pedazos
y sabíamos que no saldríamos vivos de ella.

Te quité el sombrero para ponérmelo yo
y me senté delante del piano.

No pude escribirte los versos más tristes esa noche,
pero pude tocarte las notas más rotas de todo el teclado.

Empecé suavemente como si estuviera acariciando tu sonrisa de marfil
y fui acelerando apasionadamente como si cada tecla fuera una de tus putas costillas.

Mi respiración se aceleraba,
sentir aquellas notas perturbadoras me producía miosis en las pupilas
y soltaba alguna carcajada de vez en cuando que me hacía parecer más loca de lo que ya estaba,
                                                                                                                                               
                                                                                                                                                    por ti.

Se vistió y se acercó a mi, con el pulgar acarició mis labios junto a mi saliva. Como quién cura heridas. Y  las curaba de verdad hasta reducirlas a cicatrices. Me dio un beso en la frente y se marchó.

Por eso sabía que él era diferente a los demás.



Vértigo es poco.

Vértigo es poco lo que sienten los valientes al asomarse 
al vacío de esta chica triste.
Vértigo es poco.
Vértigo es poco cuando me balanceaba en tus pestañas 
al ritmo de tus sinsentidos.
Es poco cuando sabes las dudas que puede causar 
un simple vuelo de falda.


Y es que me haces falta.







Lenguaje carnal.

No hace mucho me planteé dejar de escribir
Anular cualquier verso que en mi cabeza se atreva a vivir
Dejar de lado los intentos fallidos de describir
el tacto de tu piel como elixir.

Pero después de tantos golpes luego vuelvo a pensar
que sería de mi sin estas letras que encajar
y así formar
un lenguaje carnal
capaz de asimilar
lo que me duelen las retinas
al verte marchar.

Y es que estoy harta
de tener que coser hasta la madrugada
los pedacitos de mi alma
que está harta
de estar jodida
pero viva
y de que sirve me pregunto
dando tumbos
los estúpidos retrovisores
cuando mirar atrás
no te hace ver más
que a tu otra mitad
a la cual
no podrás tener jamás.


430.

En ese momento, pensé para mi misma:

Dime que no eres tú el que está sentado en la estación.
Dime que no eres tú el del banco con el tic nervioso en la pierna.
Dime que no eres el que cigarro en mano
lleva una camisa ya que su madre le había lavabo todas las camisetas que le gustaban
y claro, quería ponerse guapo para mi.
Dime que no eres tú...

                                   porque creo que acabo de enamorarme.

Estabas jodidamente guapo.

Me sigues diciendo "Buenas noches, amor".
Y joder, contigo sí lo serían.
Y en plural.




No importa cuánto avance la medicina, a todos nos duele alguien.

Estoy sentada en una acera cualquiera de cualquier calle y de cualquier ciudad. Estoy bastante desaliñada desde la última vez que me viste y además he empezado a fumar. Por eso de substituir unas drogas por otras, ya sabes. Ha venido un soplo de aire a mi y me ha inundado el olor de tu perfume y el corazón se me ha encogido un poquito más. Encima, en el segundo piso del edificio de detrás de mi están tocando nuestra canción.

Duele-s. 

No sé que hago mal. Tampoco se que más hacer. Muchas veces dudo que yo te importe, que me quieras, que tus palabras son diferentes a tus actos y me confundes y si ya estaba perdida imagínate como estoy ahora que no sé si tu sonrisa seguirá siendo mía o se la regalarás a cualquier niña tonta para pasar el rato. Me estás tratando como un juego y algún día me cansaré del todo y entonces me perderás, te perderé y nunca más sabremos nada del otro.




Sunset.

Sintió su presencia. ¿Y cómo lo podía saber? Simple. Notó como el viento soplaba para navegar por las olas de lo que un día fueron los cabellos de su esposa. Los pájaros enmudecieron al unísono y se hizo una paz celestial. Él solo era capaz de mirar al horizonte y ver aquel atardecer que nunca fue lo mismo sin ella. De repente, se oye un ruido semejante al de unos piececitos hacerse paso entre la hierba. Mike se giró y ció a su hija Lisa, tan guapa como solía serlo su madre. Parecía que el Sol se hubiese puesto en el perfecto ángulo para destacar los rasgos más bonitos de su delicada carita.
- ¿Papá? - dijo la niña insegura.
- Mi dulce niñita... ¿Has visto que espléndida puesta de Sol? - dijo él.
- Sí, realmente espectacular, papá - respondió.
- Ven aquí, quiero contarte una cosa.
Ella se dirigió hacia él con la pelota debajo del brazo, la cual no había soltado desde que llegó.
- Mi Lisa... Quiero confesarte que, sinceramente, no sé si estoy siendo el padre que debería de ser.
- Pero, papá... - intento decir.
- No, Lisa - le interrumpió -. Déjame hablar. Quiero que sepas que lo he hecho lo mejor que sé, que de los errores se aprende, que quise darte los mismos principios que tenía tu madre... Y es que, cuando te miro, Lisa... La veo a ella. Has tenido la suerte de conocerla aunque muchas veces maldigas al cáncer que nos la arrebató. Que yo también lo hago, no te juzgo. Pero gracias a eso, gracias al pasado, hoy en día somos así. Y con esto quiero decirte que cuando hagas las cosas mal y queden en el pasado... ¡que no tengas miedo! Es más, debes enfrentarte a ese miedo, vencerlo y aprender de tu pasado y de tus errores. Te lo digo por experiencia, cielo.
En ese momento Lisa y su padre se fundieron en un gran abrazo. Porque a veces esos abrazos que parece que te vayan a partir, lo único que hacen es unir los pedacitos de ti que andan sueltos.



(r)evoluciones.

Estoy inmune a todos. Una vez que dejas de sentir lo eres. A muchas personas no sentir les hace estar vacías y esa misma sensación les invade de tristeza y por lo tanto, acaban sintiendo algo. O también hay ese tipo de personas que no sentir nada les duele, que eso significa que también, por cosas de la vida, acaban sintiendo algo. 
Yo no siento nada y eso me hace estar contenta que no es lo mismo que feliz, pero es algo. No tengo en cuenta los sentimientos de los demás, quizá solo un poco, los de los pocos amigos de verdad que me quedan y que se que siempre estarán. No tengo en cuenta ni los míos, he decidido no tener. Y eso que yo era un tanto sensible pero se que cuando quiero, puedo cambiar ese aspecto de mi. En verdad, soy muy manipuladora y observadora. Se como debo de actuar en cada momento para salir impune al daño y se que debo hacer para formar el desastre más bonito que vieron tus ojos cuando me fui. Y podría haberlo sido muchas veces, pero de tan buena tonta y aquí estoy, ¿ves? Paso. 
Paso de todo y paso página. Los capítulos van cambiando, como yo. Y cambiar no es malo así que cuando la gente me repite que he cambiado, precisamente no me lo tomo como un insulto. Para mi es un halago. Que cambiar es (r)evolucionar, señores. Y aquí es reinventarse o morir y quién quiere morir estando vivo, ¿eh? Porque yo esa sensación la he tenido durante años y estoy cansada. Muy cansada. De que todo tenga un final y de que yo, que soy la que suele sentir más, acabe por los suelos. Que de suelos a sueños, va un puta pero importante letra, joder. Que hoy estás arriba y al día siguiente te has dado la hostia de tu vida
Y, ¿qué que puedes hacer, dices? Hacer... Y me lo dices tú. Que no quiere perder a la gente pero en cambio no hace nada para conservarlas. ¿Y si pruebas en valorarlas y tratarlas como se merecen? Me lo dices tú que miras por ti siempre y nunca por los demás, que tienes de valiente lo que los soñadores tienen de miedo y eso resulta ser nulo, que piensas que aquí lo que no tenga un beneficio económico no merece la pena, que le echas más orgullo que cojones, tío...

Olvida todo lo que te he dicho y sigue fingiendo ser la estúpida persona feliz e ignorante que eras, me has dejado claro que las 

(r)evoluciones

no te gustan.








Exhale

                          Llevo días con la mente hecha un lío,
                          Con la muerte dándome la mano en el hastío,
                          Con la idea de llorar mientras sonrío
                          Y la certeza es que parece que desvarío

No entiendo porque el color de piel define el corazón
Ni porque guardamos nuestros temblorosos sentimientos en un cajón
Ni porque la gente puede odiar con lo bonito que es amar
Ni porque dejamos de reír y empezamos a llorar

                          Creemos en un Dios que nunca ha existido
                          Creemos que nos hacen mejor persona ciertos vestidos
                          Porque pensamos en el perdón y no en el olvido
                          Y nos enamoramos de quien no nos valora y nos regala el oído

Pero somos personas con alma invisible,
Con ciertas ideas que parecen inservibles
La mirada es lo que más dice de ti
Aunque hay ojos, que ya saben hasta mentir



Valkiria.

 Esto va para mi, para ti, para todos.
 Independientemente de como seas por dentro, de como seas por fuera. 
De tu color de piel, de ojos. 
Da igual la raza o el sexo, da igual si eres abogado o maestro.
No importa la estatura ni el dinero, eres persona con sentimientos.
Esto va para todos aquellos que sienten y callan, que viven con una daga clavada en el alma.
Va para los que escriben, para todos los que mueren mientras viven.
Esto es un homenaje a todas las personas, que no olvidan pero sí perdonan.
Esto es aire para quien no respira, esto es amor para unos ojos llenos de ira.
Esto es lo que quieres, lo que pierdes, lo que hieres, lo que olvidas.
Una huida al dolor, quizá una salida.
Esto es para mi madre, para mi padre. Esto es lo que nunca escuchará mi abuelo, en paz descanse.
Esto es algo que no queremos decir pero decimos con cada puñetazo en la pared arrepentidos.
Esto es algo que nos calma y nos destroza, esto es lo que siente el que solloza.
Esto es una noche sin dormir llorando, esto es una discusión que terminó en abrazo.
Esto es un recuerdo para aquellos que olvidaron, es un mensaje de que tal y acaba borrachos.
Esto es complicado y a la vez es simple, esto es de mirarte el culo mientras tú te vistes.
Esto es una ostia enorme por venir de listo.
Esto es un cigarro que te alivia y te mata, esto es una del millón de veces que metí la pata.
Es otro sueño que se esfuma, otra oportunidad para intentarlo y que te excluyan.
Es fuerza de voluntad y también de sacrificio, son mis dos cojones no me moverán del sitio.
Es querer hacerlo y no atreverse, es quedarse en casa con las ganas de abrazarle por no verle.
Una salida que no vamos a encontrar, otro grito a oscuras cuando ya no puedes más.
Esto es lo que quiero hacer, lo que hago. Esto es lo que ayuda cuando estoy solo y me ahogo.
Esto es lo que sale si te paras a pensar, esta es vuestra vida resumida y nada más.


Las dos caras de una misma moneda.

Llámame Heroína.

No sabe muy bien aún quien es. Cree que quiere esto y al segundo cambia de opinión y quizá eso la vuelva una niña caprichosa, pero no. Se busca los defectos entre los pliegues de la piel y ansia encontrar uno más el cual alargue un poquito más su meta. Y qué meta más absurda. Esconde tras una capa de maquillaje, unas ojeras llenas de lágrimas. Las pulseras sirven para algo más que para hacer bonito. Los jerseys anchos y las sudaderas, las lleva por necesidad y no por moda. Odia los cumplidos y las palabras de amor que no vayan acompañadas de una buena botella de vodka. Fuma para expulsar los problemas y así anestesiar un poquito, sólo un poquito... el dolor. Cree que lleva una mala vida contruída de malos días en malos años. Cree que no vale para nada. No es un ángel por mucho que la gente diga que lo es. Ella siente que no pinta nada aquí. Ella, no quiere nada, ella sólo pretende entender la vida cuando en realidad es una locura y lo mejor es vivir a lo loco sin tener en cuenta el mañana, pero no lo ve. Parece estar ciega en un mundo de colores, sorda entre ruidos y muda entre injusticias. Ella no es así. Intenta huír de si misma, no se da cuenta de lo que se está perdiendo, joder...




Llámame Nina.

Sigue sin saber muy bien quién es pero tiene muy claro lo que no quiere ser. Y no quiere perder sus sueños por el camino por el simple hecho de que la gente le repita una y mil veces que no puede conseguirlo. Sabe que con esfuerzo y paciencia alcanzará sus metas y qué se jodan los demás. Sabe que hay malos días pero no se va a dejar pisar por nadie, ni por ella misma y no es que no se tenga ganas de romper la cabeza contra el bordillo. Sabe que la esencia de la vida es mirar para delante dejando los problemas atrás, que si se agobia si que no va a encontrar la solución y se va a ahogar en el vaso de agua que casi siempre ve medio lleno. Le encanta vivir. Le apasiona. Le gusta respirar y no sé siente culpable al hacerlo. Se va a dormir con la conciencia limpia y sabe que mañana va a aprovechar cada respiro, suspiro, aliento y segundo, que este nuevo día le de. Le encantan las margaritas y está obsesionada con la sonrisa de un tonto que la vuelve tonta. La vida no es tan mala como la pintan y ella lo sabe y de sobras. Se podría decir, que lo único que odia son las estaciones y no el invierno ni el verano ni la primavera ni el otoño... Odia las estaciones de trenes. Le traen al amor de su vida y se lo arrebata unas horas más tarde. Y le guarda un poco de rencor a la distancia, pero no se lo va a tener en cuenta porque sabe que sin eso, no podría ver nunca más mundo. ¿Y qué sería de ella y de sus fotografías, entonces?

Una moneda siempre tiene dos caras, tú decides cual enseñar, cual alimentar, cual hacer más tuya... Puedes cambiar tanto como quieras, siempre que pienses que es un bien para ti. Y para ver si es un bien para ti, deja de preocuparte tanto por los que no dan ni un puto duro por tu felicidad. Y sólo así conseguirás tú, la tuya propia... Tu propia felicidad.



Viernes, sábado y te beso.

Esto de contar mi historia nunca se me ha dado del todo bien. Siempre suelo expresarme con las palabras totalmente contrarias a lo que quiero decir y acabo sin decir lo que quería decir y que caos, ¿eh? Aunque por caos, el que hay aquí *se señaló el lado izquierdo del pecho*. Vienes y me sueltas un 'te echo de menos' como quien no quiere la cosa y consigues cambiar mi mundo. Menos mal que le echaste cojones en vez de echarme de menos, en serio. Menos mal que te entró un arrebato pasional de decir tus sentimientos. Tendremos a todo el mundo en contra, tendremos críticas, tendremos distancia... Pero ¿sabes qué es lo que más tenemos? Tenemos amor. Y pocas parejas del mundo sienten amor cuando suelen decirlo. 

Porque te quiero.
Porque te echo de menos
cuando me das un beso sabor a sal
cuando me pides que pille contigo el tren
cuando me susurras el mundo en el oído
y joder, a tu lado... el mundo es tan bonito.

Me da rabia que me hayas tenido que perderme para una vez perdida, saberme valorar. Supongo que es un error bastante común que cometemos las personas, pero es que me encantan hasta tus errores porque precisamente eso te hace real y sé que no estoy viviendo el sueño de mi vida. 

Te estoy volviendo a abrir mi corazón de par en par. Estabas acostumbrado a manejarlo a tu antojo, sin que nadie te pusiera frenos, al tiempo, al espacio y al momento que eligieras. Podías romper, cambiar, hacer estallar todo tipo de sensaciones. Nuestro huracán... Cuando pienses que no tienes nada, piensa en mi, piensa en nuestro huracán y todo lo que ello abarca. 

Una vez me pregunté si se podía morir de echar de menos y ahora te prometo que lo sé, que sé la respuesta, que sí que se puede morir de ello y que menos mal que viernes, sábado y te beso porque sino la autopsia de mi fallecimiento hubiera sido eso, y qué putada, no me jodas.

Hace tiempo que no sonreía de verdad, hace tiempo que no era feliz... Que soy feliz, que sí, que de verdad de la buena. Que soy feliz y dudo haberlo podido conseguir sino era a tu lado. 

Ábrazame y esta vez no me sueltes. Quiero ser el amor de tu vida. No de esos amores de tu vida que se dicen y con el tiempo caen en el olvido, no. Quiero ser el amor de tu vida, no el de unos años. Quiero irme contigo a visitar todas las ciudades del mundo y hacernos una foto en cada una de ellas, quiero comer pasta, quiero que las calles de Madriz me tengan envidia, quiero morir a tu lado. Te quiero a ti y todo lo que tú conllevas. 

Pero sobretodo, recuerda, por favor, el viernes, sábado y te beso.




Yo y mi manía de poner siempre estas fotos pero joder, no me digas que no tiene pinta de ser mi héroe. Me salvas de todo lo malo y me colocas a sonrisas... Qué putada que sea a 30,5 km, ¿eh? Pero ni eso me hace dejar de quererte.

Firmado: La toxicómana de tus labios (pura droga).

¡Liebster Awards!

¡Hola, cielos!

Bueno, tengo que decir que nunca me habían nominado a nada y esta es la primera vez así que no sé que decir, jo. Solo daros las gracias a todos mis seguidores, a todos los que me leéis y a todos los que comentáis. Que aunque nunca conteste, o pocas veces lo haga, pues me alegráis la vida.

Y después de esto, os digo las normas a la que ha sido nominado mi blog: Los Liebster Awards.
Consiste en responder once preguntas al blogger que te ha nominado y te las ha hecho y luego construir tú otras once preguntas nominando a once bloggers más.


NORMAS:
- Agradecer al blog que te nominó y seguirlo.
- Responder a sus once preguntas.
- Nominar once blogs con menos de doscientos seguidores.
- Avisarles.
- Realizar once nuevas preguntas a los nominados


Dicho esto, agradezco al blog ' Pensamientos internos ' por nominarme. Ha sido un shock para mi, no sabía que decir. Esta chica tiene mucho talento, ¿eh? ¡Ya te sigo, cielo!

1. Pues me gustaría ser una cámara de hacer fotos para poder capturar todos los momentos bonitos, tristes, difíciles, románticos, etc. que pueda. Adoro la fotografía.

2. Me iría de fiesta con Effy de Skins, vivir con ella sería lo mejor del mundo.

3. Me gustaría vivir en las trilogías de Blue Jeans, es LA PUTA PERFECCIÓN; con perdón de la palabra.

4. No y no. No la cambiaría y no tenía ninguna pensada. Yo soy muy indecisa para estas cosas y decidirme por la dirección del blog fue un horror porque no quería abrir el blog sin tener una dirección pensada y que estuviera hecha para mi y entonces pensé en 'fingiendosonrisas' que es lo que yo suelo hacer cada día y es una bonita rutina, aunque a veces no tan bonita.

5. Empecé a escribir en 6o de Primaria, a lo serio, a hacerme un blog y eso. Pero este blog lo abrí hace 1 año y 3 meses o así y es el único en el que publico.

6. Escribo porque ahogo el dolor, me desahogo. Escribo porque no puedo vivir sin hacerlo. Escribo porque escribir me salva. Escribo por muchas más razones, escribo por no llorar, por no sangrar. Escribo para poder sobrevivir.

7. Pues mi evolución ha sido:
- Mamá quiero ser una princesa.
- Mamá quiero ser una espía.
- Mamá quiero ser peluquera.
- Mamá quiero ser modelo.
- Mamá quiero ser profesora.
- Mamá quiero ser doctora.
- Mamá quiero ser periodista.
- Mamá quiero estar muerta.

Y así vamos.

8. Me identifico con el tigre porque aparenta tener una fuerza y elegancia descomunal. Con el perro porque es fiel y aunque tú le falles, él no lo hará. Y con el gatito porque necesita muchos mimos pero a la vez es muy independiente.

9. ¿Superhéroe? Pues mira, siempre he tenido algunos héroes pero nunca un superhéroe. Cuando lo tenga, no le dejaré escapar porque será la única cosa que me sacara de los pozos. En teoria, yo soy una heroína, pero depende de ti. Depende de si quieres que te coloque con mis sonrisas o si quieres que te saque de todas tus mierdas.

10. Nunca he probado el café, LLAMADME RARA. Y el té depende cual me gusta aunque no suelo tomar a menudo. Aunque eso de que no he probado el café no es del todo cierto, ¿eh? Porque yo cada vez que veo sus ojos color desierto es como si me entrara un insomnio de cuidado.

11. Mis estilos preferidos son Rock y Rap. Las de Rock hay algunas que son más tipo baladas y otras que hay más gritos, los gritos que yo no sé sacar de dentro. Y las de Rap, pues me ayudan y me entienden, me hacen sentir mejor. RAP lo escucho desde los once años, hace mil, antes de que se pusiera de moda. Y Rock desde hace menos pero se ha convertido en mi género preferido.

Y los nominados son... *redoble de tambores*... :

PREGUNTAS:
1. Menciona 5 cosas que desees hacer antes de morir.
2. ¿Qué haces para desconectar?
3. ¿Solamente te desahogas escribiendo? Si es que no, di de que otra forma también lo haces.
4. Si pudieras elegir 1 palabra solo de todas las que hay, ¿cuál sería? ¿Por qué?
5. Dime esa frase que siempre que lees te hace sentir una punzada en el lado izquierdo del pecho.
6. ¿Cuál es tu metáfora preferida?
7. Recomiéndame alguno de tus libros preferidos.
8. ¿Cuál ha sido la mayor locura que has hecho en tu vida?
9. ¿Cuál es el libro que siempre has querido leer pero que por unas cosas u otras nunca has podido o has tener la ocasión de leer?
10. ¿Cuál es la parte del cuerpo o la característica del cuerpo sobre la que te gusta más escribir o describir?
11. ¿Has leído alguna vez mi Blog? ¿Te ha gustado? Di brevemente que piensas de él.

Bueno, y aquí están mis once preguntas. Por último me gustaría que la gente a la que he nominado cuando en su Blog conteste las once preguntas me avise ya que me gustaría leer las respuestas, ¿vale? En mi Blog, debajo del título hay una serie de redes sociales por las cuales podéis contactar conmigo y sino también podéis dejarme un comentario en esta misma entrada cuando lo hayáis hecho.

¡Muchas gracias a todos por leer y dedicarme unos minutillos!

Sois amor,

Nina.


La chica que escondía universos debajo de la falda.


Cuando yo era joven trabajaba en un local de cabaret. Por aquellos años estaba muy mal visto trabajar como bailarina y la gente no se esforzaba en entenderme. La verdad es que de todas las personas que me han conocido, ninguna ha tenido el valor suficiente para preguntarme porqué trabajaba allí. Era una de las chicas que más demandaban los caballeros y tengo que ser sincera, cada noche cambiaba de cama y de compañía. Ellos adoraban la revoltosa falda rosa pastel que llevaba en los días de viento. En pequeños descuidos podía formar universos. Eso era una cosa que me caracterizaba, era sexy. No hay nada más sexy, que insinuar sin enseñar. Las demás compañeras siempre me han tenido cierto rencor y celos pero no me importaba estar sola, ya lo había estado antes y no me había muerto. O quizás sí. A lo mejor un poquito por dentro. Llevaba ya una temporada de cansancio, tanto físico como psicológico. Dejé de pensar en la poca familia que tenía y hasta dejé de pensar en mi. Me dejaba llevar por la corriente del ron en los vasos del bar y así acabar revuelta en una cama de la calle Esperanza. Qué ironía... La esperanza según dicen es lo último que se pierde y yo ya lo había perdido todo. Antes de que cada día acabara en una cama diferente, mucho antes, estuve perdidamente enamorada de un señor. Las chicas y yo lo llamábamos Mr. Charm porque tenía un cierto encanto. Era guapo, fuerte y tenía una sonrisa que hacía volver locas hasta las mujeres con esposo. Venía al club cada viernes por la tarde y nosotras hacíamos apuestas para ver quién conseguía llevarse a ese hombre a la cama. Ellas solo lo querían para una noche... Yo lo quería para una vida, o dos, o doce. Qué más da. Me acuerdo perfectamente del sombrero negro con matices grises y de esos zapatos negros relucientes que llevaba. Cada viernes le tocaba a una chica diferente intentar llevárselo a la cama y esto, que empezó siendo un juego, se llevó muchas lágrimas de todas nosotras. Justamente el día que me tocaba a mi era Viernes 13 y no es que yo fuese supersticiosa pero no quería perder la oportunidad. Era una pequeña, dulce e inocente niñita que quería enamorar a un hombre hecho y derecho. No era la única de las chicas que pensaba que sería imposible. Ese día me puse el vestido rojo que más me favorecía y me puse a conjunto los labios, quería besarlo con mucha pasión, casi tanta como ese rojo. Estuve media hora pensando como iniciar la conversación hasta que por fin creí que sería el momento perfecto.


- ¿Me deja ajustarle la corbata? - pensé que sería un buen principio.
- No, gracias - me respondió él sin apenas mirarme a la cara.

En ese preciso momento acababa la canción que tocaba Jack a piano y la sala enmudeció. La copa que llevaba en la mano, resbaló de entre mis dedos y se hizo añicos. Mi corazón como si hubiera llegado el invierno empezó a helarse. Lo peor de todo es que me prometí que nunca más tendría sentimientos y que ese corazón que se me heló hasta los sentidos, se convertiría en piedra. Me prometí que nunca más derramaría una sola lágrima aunque hubieran tiempos de sequía.
Después de que pasaran bastantes años, los suficientes como para que yo madurara y me hiciera una mujer que rompía corazones cada fin de semana. Una mujer guapa, con encanto; una mujer que seducía fácilmente... Mr. Charm volvió a dejarse caer por nuestro club, en el que yo todavía seguía trabajando. Me acuerdo que aquel día casi todas las chicas tenían fiesta y solo quedábamos Roxie, Molié y yo. Me tocaba a mi atender a la barra ya que era en la chica que más confiaba nuestro jefe. Llevaba demasiado tiempo en ese mundo y sabía que me favorecía mucho ser una chica buena y el ojito derecho de mi jefe. Me pidió un chupito de los más amargos, aquellos que ellos decían que ahogaban las penas.

- Ay, Nicolle, Nicolle... Como han cambiado las cosas... - yo me quedé sorprendida de como sabía mi nombre - Créeme que no quería que lo pasarás mal por mi y cambiaras tanto, pero no podía enamorarme de ti así como así, aunque supongo que cuando prefería no hacerte daño a ti y hacérmelo a mi mismo, es porque ya lo estaba...
- P-pe-pero... - me interrumpió.
- Nicolle, que ya sabía que tú no eras como las demás pero no podía dejar mi mala vida por ti, no sabía si estaría a la altura. Quiero irme contigo lejos, ahora mismo, no quiero esperar ni un segundo más... Creo que he esperado lo suficiente - se me encogió el alma después de oír esas palabras.
- ¿Sabes qué? Mi mundo ha dejado de girar en torno a ti, me das exactamente igual. No te voy a mentir, al decirme esto mi corazón de acero se ha estremecido hasta quitarme unos segundos la respiración. Pero no, te has equivocado, pensabas que ahora iría detrás tuyo y no tienes ni idea, ¿sabes? Ahora te toca a ti pasarlo mal, yo y ya he tenido suficiente.

Salí haciendo resonar mis tacones por toda la sala y di un último portazo. 
Aquí el punto y final, lo pongo yo.



Me enamoré de este dibujo en cuanto lo vi y no sé bien porqué, pero bueno... me inspiró para hacer esta historia. El dibujo es de mi Huracán favorito. Si quieres saber quien es, ¡click aquí!

No debería ser malo ser diferente.

Las chicas no son como yo y tengo miedo la verdad. No sé que puedo hacer para ser igual a ellas. No puedo tener confianza en mi misma y estoy llena de inseguridades. No soy la chica perfecta, ninguna lo es, supongo... Pero es que yo me llevo la palma.
No es algo que haya podido elegir, es algo con lo que se nace y me da rabia ser la elegida. Nunca he estado en contra de la homosexualidad, al revés, odio a los homófobos. Pero es que no le puedo quitar los ojos de encima a esa pequeña chica rubia y bajita. Se ríe mucho, habla aún más y tiene un pequeño mar en los ojos que si está enfadada es tormenta pura. No puedo evitar decir que adoro su cuerpo y me encanta el tacto suave de su piel. Quizás ella no sabe todo lo que me gusta y nadie, absolutamente nadie, se hace a la idea. No puedo decir que la quiero pero se ha convertido en la niña de mis ojos.
No tengo muy claras las ideas, no quiero anticiparme a nada, estoy esperando el momento. ¿Por qué todo es tan difícil? Tengo mucho miedo la verdad... Muchísimo miedo. ¿Qué debo hacer? Supongo que no pasa nada... Pero es que la gente es tan mala que yo-qué-sé-qué.
De momento esperar, coger aire y beberme una rubia en tu honor, enana.





No eres tan terrible como piensas que eres.

+ Yo es que siempre la cago. Soy de esas personas que nunca dicen lo que sienten pero que un día que no tiene nada que hacer se vuelve cursi y declara su amor en un suspiro al chico que le gusta y este le responde con un "¿qué coño dices?". ¿Ves? Siempre la cago - dijo con una pequeña carcajada, ya que a ella eso de reírse ampliamente, no le iba mucho.
- ¿Y yo qué? La primera vez que me enamoré... ya sabes como acabé - dijo con la mirada fija en el suelo -.
+ Ya. ¡Pero al menos no la has cagado!
- ¿Cómo que no la he cagado? ¡Esto me ha dejado secuelas para toda la vida! Nunca podré volverme a mirar a un espejo y verme bien.
+ ¿Qué te crees que a mi no me cuesta mirarme al espejo? Todos tenemos cosas de nosotros mismos que no nos gustan.
- Pero es que no lo entiendes. Desde que me pasó aquello todo ha cambiado, esto parece una pesadilla. Y cuando te pasan este tipo de cosas, te das cuenta que esto te viene desde pequeña...
+ ¿Desde pequeña?
- Sí, yo ya desde enana siempre me miraba al espejo con la camiseta levantada, desde muy enana... Y de este tipo de cosas te das cuenta cuando te pones a pensar y pasa el tiempo. Y es que, joder, al principio empieza siendo una tontería... Que si me miro al espejo y creo que me sobra un poco de aquí, que si con una talla menos de pantalón estaría mejor... Y luego acabas llorando cada noche porque cuando te sientas en una silla, la grasa se extiende, ¡que según la gente es normal! Pero a ti te hace odiarte un poquito más. Acabar pesándote en una báscula y obligándote a no pesar más de 50. Acabas obligándote a bajar hasta la 34 de pantalón y mantenerte en ella. Acabas arañándote los brazos, porque sí, porque me los araño. No me he llegado a cortar, pero me araño para desahogarme porque llorar ya no me sacia.
+ Nina... ¿Por qué no dejas ayudarte un poquito? Solo un poquito... No eres tan terrible como piensas que eres.






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Me haces desear morir.

Cógeme, estoy viva.
Nunca he sido el tipo de chica con una mente perversa.
Pero todo se ve mejor cuando el sol se pone.
Lo tenía todo, oportunidades para la eternidad,
y podía pertenecer a la noche.
Tus ojos, tus ojos, puedo ver en tus ojos, tus ojos.
Me haces desear morir.
Nunca seré lo suficientemente buena.
Me haces desear morir.
Y todo lo que amas arderá bajo la luz.
Y cada vez que miro al interior de tus ojos
me haces desear morir.

Saboréame, bébete mi alma,
muéstrame todo lo que no debería conocer
cuando hay una luna nueva creciendo.
Lo tenía todo, oportunidades para la eternidad,
y podía pertenecer a la noche.

Tus ojos, tus ojos, puedo ver en tus ojos, tus ojos. Todo en tus ojos, tus ojos.
Me haces desear morir.
Nunca seré lo suficientemente buena.
Me haces desear morir.
Y todo lo que amas arderá bajo la luz.
Y cada vez que miro al interior de tus ojos,
me haces desear morir.

Moriría por ti, amor mío, amor mío.
Mentiría por ti, amor mío, amor mío. 

Me haces desear morir.
Y robaría por ti, amor mío, amor mío.
Me haces desear morir. 
Y moriría por ti, amor mío, amor mío.
Ardo bajo la luz. 
Cada vez que miro al interior de tus ojos,
miro al interior de tus ojos,
miro al interior de tus ojos...





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He pensado que mi primera entrada, tenía que merecer la pena, sí o sí. Así que he puesto una canción que por lo menos a mi me ayuda un montón en los malos momentos. ¿Sabéis eso de que la música nunca te falla? Pues yo nunca os lo he dicho, pero ella siempre ha estado ahí. Esta entrada espero que os haya ayudado a estar un poquito más felices y a empezar el año con el pie derecho, una sonrisa de punta a punta y ¡ROCK N' ROLL EN LAS VENAS, SEÑORES! ¿Qué mejor que es? Una amiga mía, me llama Lady Rockera; por que será, porque será...