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La chica que escondía universos debajo de la falda.


Cuando yo era joven trabajaba en un local de cabaret. Por aquellos años estaba muy mal visto trabajar como bailarina y la gente no se esforzaba en entenderme. La verdad es que de todas las personas que me han conocido, ninguna ha tenido el valor suficiente para preguntarme porqué trabajaba allí. Era una de las chicas que más demandaban los caballeros y tengo que ser sincera, cada noche cambiaba de cama y de compañía. Ellos adoraban la revoltosa falda rosa pastel que llevaba en los días de viento. En pequeños descuidos podía formar universos. Eso era una cosa que me caracterizaba, era sexy. No hay nada más sexy, que insinuar sin enseñar. Las demás compañeras siempre me han tenido cierto rencor y celos pero no me importaba estar sola, ya lo había estado antes y no me había muerto. O quizás sí. A lo mejor un poquito por dentro. Llevaba ya una temporada de cansancio, tanto físico como psicológico. Dejé de pensar en la poca familia que tenía y hasta dejé de pensar en mi. Me dejaba llevar por la corriente del ron en los vasos del bar y así acabar revuelta en una cama de la calle Esperanza. Qué ironía... La esperanza según dicen es lo último que se pierde y yo ya lo había perdido todo. Antes de que cada día acabara en una cama diferente, mucho antes, estuve perdidamente enamorada de un señor. Las chicas y yo lo llamábamos Mr. Charm porque tenía un cierto encanto. Era guapo, fuerte y tenía una sonrisa que hacía volver locas hasta las mujeres con esposo. Venía al club cada viernes por la tarde y nosotras hacíamos apuestas para ver quién conseguía llevarse a ese hombre a la cama. Ellas solo lo querían para una noche... Yo lo quería para una vida, o dos, o doce. Qué más da. Me acuerdo perfectamente del sombrero negro con matices grises y de esos zapatos negros relucientes que llevaba. Cada viernes le tocaba a una chica diferente intentar llevárselo a la cama y esto, que empezó siendo un juego, se llevó muchas lágrimas de todas nosotras. Justamente el día que me tocaba a mi era Viernes 13 y no es que yo fuese supersticiosa pero no quería perder la oportunidad. Era una pequeña, dulce e inocente niñita que quería enamorar a un hombre hecho y derecho. No era la única de las chicas que pensaba que sería imposible. Ese día me puse el vestido rojo que más me favorecía y me puse a conjunto los labios, quería besarlo con mucha pasión, casi tanta como ese rojo. Estuve media hora pensando como iniciar la conversación hasta que por fin creí que sería el momento perfecto.


- ¿Me deja ajustarle la corbata? - pensé que sería un buen principio.
- No, gracias - me respondió él sin apenas mirarme a la cara.

En ese preciso momento acababa la canción que tocaba Jack a piano y la sala enmudeció. La copa que llevaba en la mano, resbaló de entre mis dedos y se hizo añicos. Mi corazón como si hubiera llegado el invierno empezó a helarse. Lo peor de todo es que me prometí que nunca más tendría sentimientos y que ese corazón que se me heló hasta los sentidos, se convertiría en piedra. Me prometí que nunca más derramaría una sola lágrima aunque hubieran tiempos de sequía.
Después de que pasaran bastantes años, los suficientes como para que yo madurara y me hiciera una mujer que rompía corazones cada fin de semana. Una mujer guapa, con encanto; una mujer que seducía fácilmente... Mr. Charm volvió a dejarse caer por nuestro club, en el que yo todavía seguía trabajando. Me acuerdo que aquel día casi todas las chicas tenían fiesta y solo quedábamos Roxie, Molié y yo. Me tocaba a mi atender a la barra ya que era en la chica que más confiaba nuestro jefe. Llevaba demasiado tiempo en ese mundo y sabía que me favorecía mucho ser una chica buena y el ojito derecho de mi jefe. Me pidió un chupito de los más amargos, aquellos que ellos decían que ahogaban las penas.

- Ay, Nicolle, Nicolle... Como han cambiado las cosas... - yo me quedé sorprendida de como sabía mi nombre - Créeme que no quería que lo pasarás mal por mi y cambiaras tanto, pero no podía enamorarme de ti así como así, aunque supongo que cuando prefería no hacerte daño a ti y hacérmelo a mi mismo, es porque ya lo estaba...
- P-pe-pero... - me interrumpió.
- Nicolle, que ya sabía que tú no eras como las demás pero no podía dejar mi mala vida por ti, no sabía si estaría a la altura. Quiero irme contigo lejos, ahora mismo, no quiero esperar ni un segundo más... Creo que he esperado lo suficiente - se me encogió el alma después de oír esas palabras.
- ¿Sabes qué? Mi mundo ha dejado de girar en torno a ti, me das exactamente igual. No te voy a mentir, al decirme esto mi corazón de acero se ha estremecido hasta quitarme unos segundos la respiración. Pero no, te has equivocado, pensabas que ahora iría detrás tuyo y no tienes ni idea, ¿sabes? Ahora te toca a ti pasarlo mal, yo y ya he tenido suficiente.

Salí haciendo resonar mis tacones por toda la sala y di un último portazo. 
Aquí el punto y final, lo pongo yo.



Me enamoré de este dibujo en cuanto lo vi y no sé bien porqué, pero bueno... me inspiró para hacer esta historia. El dibujo es de mi Huracán favorito. Si quieres saber quien es, ¡click aquí!

7 comentarios:

  1. Tu entrada me ha transportado al ambiente como el que aparece en la película 'Burlesque'. ¡¡Qué genial!!
    Y qué buen final más bien elegido. Los sentimientos no correspondidos no duran toda la vida.
    Por cierto, genial el dibujo de Irene.
    Un abrazo enorme :)

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  2. Eres más bonita que las pesetillas, que lo sepas.
    :)

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  3. Que bonito. Me encanta como te has expresado, y el final esta genial, has sabido transportarme a ese ambiente y ¡dios! me ha encantado, un beso enorme.

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  4. Hola!! Que lindo lo que has escrito y que lindo tu blog!!
    Besos.

    Pau.

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  5. Cuando lo que leo me hace entrar en el cuento, y me imagino la situación que esta pasando sin dudas esta excelente. Me encanta, te felicito enserio. Te sigo obvio, me encanto tu blog, espero que te puedas pasar por el mio y si podes también seguirme. Un besote enorme, y felicitaciones.

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  6. Como todos: felicitaciones. Escribes genial. Como dices, lo he sentido. Tanta gente que vuelve como si nada... Ya. Como para decir que si... Bueno, te sigo, que me ha encantado:)
    Abracísimos,
    Eli
    (conldeletra.blogspot.com por si no tienes otra cosa que hacer^^)

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  7. Que bonito es guardan universos. Ya sea bajo faldas, bajo piel o bajo sábanas. Un abrazo muy grande guapa. http://elchicodelmetro.blogspot.com.es/

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