Páginas

Las dos caras de una misma moneda.

Llámame Heroína.

No sabe muy bien aún quien es. Cree que quiere esto y al segundo cambia de opinión y quizá eso la vuelva una niña caprichosa, pero no. Se busca los defectos entre los pliegues de la piel y ansia encontrar uno más el cual alargue un poquito más su meta. Y qué meta más absurda. Esconde tras una capa de maquillaje, unas ojeras llenas de lágrimas. Las pulseras sirven para algo más que para hacer bonito. Los jerseys anchos y las sudaderas, las lleva por necesidad y no por moda. Odia los cumplidos y las palabras de amor que no vayan acompañadas de una buena botella de vodka. Fuma para expulsar los problemas y así anestesiar un poquito, sólo un poquito... el dolor. Cree que lleva una mala vida contruída de malos días en malos años. Cree que no vale para nada. No es un ángel por mucho que la gente diga que lo es. Ella siente que no pinta nada aquí. Ella, no quiere nada, ella sólo pretende entender la vida cuando en realidad es una locura y lo mejor es vivir a lo loco sin tener en cuenta el mañana, pero no lo ve. Parece estar ciega en un mundo de colores, sorda entre ruidos y muda entre injusticias. Ella no es así. Intenta huír de si misma, no se da cuenta de lo que se está perdiendo, joder...




Llámame Nina.

Sigue sin saber muy bien quién es pero tiene muy claro lo que no quiere ser. Y no quiere perder sus sueños por el camino por el simple hecho de que la gente le repita una y mil veces que no puede conseguirlo. Sabe que con esfuerzo y paciencia alcanzará sus metas y qué se jodan los demás. Sabe que hay malos días pero no se va a dejar pisar por nadie, ni por ella misma y no es que no se tenga ganas de romper la cabeza contra el bordillo. Sabe que la esencia de la vida es mirar para delante dejando los problemas atrás, que si se agobia si que no va a encontrar la solución y se va a ahogar en el vaso de agua que casi siempre ve medio lleno. Le encanta vivir. Le apasiona. Le gusta respirar y no sé siente culpable al hacerlo. Se va a dormir con la conciencia limpia y sabe que mañana va a aprovechar cada respiro, suspiro, aliento y segundo, que este nuevo día le de. Le encantan las margaritas y está obsesionada con la sonrisa de un tonto que la vuelve tonta. La vida no es tan mala como la pintan y ella lo sabe y de sobras. Se podría decir, que lo único que odia son las estaciones y no el invierno ni el verano ni la primavera ni el otoño... Odia las estaciones de trenes. Le traen al amor de su vida y se lo arrebata unas horas más tarde. Y le guarda un poco de rencor a la distancia, pero no se lo va a tener en cuenta porque sabe que sin eso, no podría ver nunca más mundo. ¿Y qué sería de ella y de sus fotografías, entonces?

Una moneda siempre tiene dos caras, tú decides cual enseñar, cual alimentar, cual hacer más tuya... Puedes cambiar tanto como quieras, siempre que pienses que es un bien para ti. Y para ver si es un bien para ti, deja de preocuparte tanto por los que no dan ni un puto duro por tu felicidad. Y sólo así conseguirás tú, la tuya propia... Tu propia felicidad.



3 comentarios:

  1. Hola! Me gusta mucho tu blog y todo lo que escribes.
    Si queres pasa por mi blog que te he nominado para un premio.
    Besos.

    Pau.

    ResponderEliminar
  2. Me encanta tu blog. Me siento super identificada con esta entrada en concreto. En serio, escribes genial. Te sigo, no lo dudes :)

    Un Beso.
    http://unaenamoradaquenocreeenelamor.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
  3. Me encanta tu blog, muy bonita entrada
    http://jussttbreathee.blogspot.com.ar/

    ResponderEliminar

Regálame alguna de tus palabras. Merci.