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Eso que me miro a los ojos en el espejo y no paro de pensar
qué triste que ha sido mi vida de borracheras e idas
sin venidas con sonrisas de las manos que un día
     me dieron de comer

y yo las mordí con tanta fuerza que empezaron a sangrar
y como suele pasar me comencé a arrepentir
en el mismo instante en el que vi vertida una gota
la gota que colma el vaso del llanto sin cesar

pena es lo que siento por los que nunca han sabido
lo que es sufrir de tanto querer que quieres doliendo,
y es lo que valgo por todos aquellos capullos
que dejé sin blanca en los moteles de las afueras

como consejo os digo que no os creáis nada sin tener pruebas antes
que a mi me ofrecieron el mismísimo paraíso
y no me avisaron de que la manzana me iba a llevar
derecha al mismo infierno que me convirtió en ceniza

                                     y con todas mis fuerzas, soplé.





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