8.7.16

Qué más da...

Nunca estamos listos para lo que la vida nos trae. Llevo unos días, no sé muy bien porqué, llorando como una niña pequeña… Siento que todo es una mierda, que de verdad nada sirve para nada. Que siempre habrá alguien mejor o con más suerte. Y toda esa gente es tan ciega… No saben valorar lo que tienen. Me da muchísima rabia. No saben lo que darían otras personas, personas como yo, por tener solo un pedacito de su vida. A veces me dan ganas de abandonar, de encerrarme en mi cuarto y dejar que pasen los días. De encerrarme y no dejar entrar a nadie, que nadie atravesara los muros. Estoy cansada y no sé ni cuánto durará, ni si seré capaz de soportarlo, ni si cambiará todo esto en algún momento. Solo estoy cansada, de verdad… 
No sé para que mierda me esfuerzo, no sé para que lucho por lo que quiero si a fin de cuentas consigo lo mismo que no luchando. No sé para que desgarro mi ropa y ensucio mi cara. No sé para que me dejo la piel hiriéndola a arañazos. No sé para que recorro un camino que no quiero recorrer provocándome rozaduras en los pies porque simplemente no tengo otra opción. Lo juro, solo estoy cansada. 
Deseo dormir profundamente durante un tiempo, que los de afuera me echen de menos que no me importa. Estoy cansada de acertijos, de incógnitas y de sufrimiento. Es una tontería todo esto. Jugamos a ser adultos y no tenemos ni el poder sobre nuestra triste, mísera e irrepetible vida. Sobretodo, irrepetible. Pero no nos damos cuenta. "Qué más da", pensamos. El tiempo pasa y lo único que se nos ocurre pensar es un simple "que más da"… 

24.10.15

Pete y Gia.

Doy vueltas por el piso de un lado al otro, recogiendo cada una de mis pertenencias. Los libros, la ropa,  las fotografías, pienso si coger también mi cepillo de dientes... A la mierda "lo cojo" -pienso-, ni el más mínimo rastro de mi quiero dejar. Tú estás sentado en el sillón que está al lado de la puerta de salida. Tienes los brazos apoyados en tus piernas para poder sostener la cabeza en tus manos curvando así un poco la espalda. No has abierto la boca. No has incrementado mi furia pero, en cambio, tampoco has hecho nada para evitar que cruce esa puerta. Tú y tu calma, supongo que por eso nos complementamos tan bien. Por eso y por más. Así que tras haber recogido todas mis cosas me dispongo a salir para no volver más. Cruzo el pasillo con paso firme y cojo el pomo de la puerta sin apenas mirarte... No tengo fuerzas. En el impulso de abrir, tu mano se interpone y cierras la puerta secamente.
- ¿Es lo que realmente quieres? - me preguntas sin levantar la mirada.
No sé que contestar. Se crea un silencio. Hemos hablado algunas veces de ello. De lo poco que lo valora la gente y lo importante que es en realidad. Interrumpiendo mis pensamientos, me miras. La sangre caliente sigue recorriendo todo mi cuerpo y no me deja pensar con claridad.
- Ya no sé que quiero.
Dejo caer la maleta al suelo. Al final consigo girar la cara y mirarte de vuelta. Vistes esos ojos tristes que hacía mucho que no veía.
- No sé que quiero, de verdad. A veces creo que es una vida contigo y otras veces saldría huyendo.
- Déjame huir contigo. Podríamos ir a París.
- Olvídalo. Estoy cansada de imaginar un futuro perfecto mientras pasan los días de mi presente hecho mierda.
- ¿Y eso es lo que realmente quieres? ¿Mandarlo todo a la mierda y olvidarnos como si aquí no hubiera pasado nada? Porque yo no puedo.
- ¿Crees que para mi es fácil todo esto?
- No lo sé, te he visto muy segura caminando hacia la puerta donde detrás se encuentra tu nueva vida.
- Joder... Ya estás otra vez con lo mismo. ¿Por qué no te das cuenta de que te quiero como nunca he querido a nadie?
- ¿Acaso yo no lo hago? Te lo he repetido mil veces... Parece que no me des la importancia que dices que me das.
- No sabes nada...
- Yo nunca sé nada, nunca.
- Me rindo, de verdad.
- ¿Te rindes? ¿Tan rápido? - suspiras y diriges la mirada al suelo. - Mira, antes de que te rindas, piensa que es la única vida que podremos compartir.
Lo peor de todo es que tienes razón. Se me encoge el corazón cada vez que intento imaginar mi vida sin ti. Voy hacia el espejo del pasillo, justo al lado donde estás sentado. Apoyo las manos en el mueble lleno de fotos nuestras y me miro fijamente a los ojos.
- No quiero que esto acabe.
- No tiene porque acabar.
Te levantas y te colocas detrás de mi. Intercambiamos miradas a través del espejo.
- Va, ¿qué quieres que te haga de cenar? - preguntas mientras me abrazas por la espalda.

20.7.15

Haces llover.

Llevo más de cinco cigarros y aún no he encontrado las palabras exactas
para describir esa forma tan tuya de soltarte el pelo.
Llevo no sé cuántas noches gritándole tu nombre al viento
y el sólo me susurra que te debo olvidar.
Y cómo cojones se hace eso.
Sino conozco otra piel a la que poder llamar hogar.
Jamás dejarás de ser de esas mujeres
que nunca terminan de pasar.

Fui al bar de la esquina donde el dueño es un fiel amigo
le pedí ronda de quintos
y algún sitio en el cual poder llorar tranquilo.

A falta de Amor, siempre quedará Poesía.



10.7.15

Corazón de mimbre.

                             De mejor amiga una botella
                             vacía, como yo
                             arrastrando el culo por la acera
                             que justo lleva tu nombre.

                            Matamos flores entre tanto
                            me quiere, no me quiere
                            y olvidé quererme yo.

                            Iluso de mierda, fumandor express
                            sintiendo el eco de tu contoneo
                            paseándote cual puta diosa del Olimpo
                            por este piso indigno de ver tu pestañeo.

                            La enredadera echa sábanas
                            atrapados como adictos
                            a esa planta, marihuana.

                            Estúpido corazón de mimbre
                            testigo de mis miserias
                            que tiende a tener costumbre
                            a olvidarse de todas ellas.

                            Y volver a querer.

                            Volver a resquebrajarse
                            para después embriagarse de ron
                            hasta olvidarse de los daños
                            de lo que produce eso que algunos
                                                            llaman a m o r.



15.5.15

Nunca te diré adiós.

No sé como las cosas pueden complicarse tanto en tan poco tiempo. Tampoco sé como es posible que la vida sea tu peor enemiga y no pare de hacerte las peores putadas que podrían sucederte. No lo sé. No tengo ni puta idea. Estoy cansada de sentirme así, de ver como cuando una cosa puede salir mal, a mi me sale peor. Desde que se fue, no soy capaz de mirar su habitación vacía sin que me de un vuelco el corazón. Tan solo pensar en que respiro un aire que ya ella no respira, que vivo en un mundo por el cual ella ya no pasea torpemente, que miro un paisaje que sus ojos jamas podrán volver a ver... Y no puedo. El corazón se me hace un puño. Nunca me verá graduada, ni licenciada. Nunca podré hacerle un regalo ni bailar un chachachá con ella en el día de mi boda. Nunca podré decirle que mi hija tiene sus ojos...

Nunca le dije adiós. De los días en que su vida colgada de un hilo, nunca le dije adiós. Mi boca no podía pronunciarlo y mucho menos mi corazón aceptarlo. Era imposible que entre todas las personas  del mundo le tocara a ella. No podía consentir que se la llevaran. No puedo parar de pensar en esos últimos días. No puedo dejar de recordar como vi el miedo escrito en sus ojos, ni parar de escuchar como su respiración se aceleraba cuando sus tres nietos entraban por la puerta. No puedo parar de pensar en los kilos que mi madre perdió y en como envejeció 10 años por esta pérdida. No puedo evitar pensar en como de fría tenía la frente cuando le di un último beso, ni cómo temblaban y lloraban desconsoladamente mi padres cuando el ataúd entraba en la tumba. Ni el abrazo tan fuerte que mi hermana y yo nos dimos para sujetarnos la una a la otra.

Sigo sin entender como las cosas pueden ser tan complicadas... Pero escribir sobre ti abuela, siempre me hace un poco más fuerte. Supongo que por eso en este momento tan negro de mi vida, recurro a ti. Esto sigue sin ser una despedida, tranquila. Nunca te diré adiós. Añoro tus "ponte las zapatillas", tus "tienes que comer más" y tu risa contagiosa. Echo de menos como te brillaban los ojos cuando me mirabas y cuanto exagerabas las cosas buenas que hacía. 

Te quiero, abuela.
Siempre.

15.3.15

Eso que me miro a los ojos en el espejo y no paro de pensar
qué triste que ha sido mi vida de borracheras e idas
sin venidas con sonrisas de las manos que un día
     me dieron de comer

y yo las mordí con tanta fuerza que empezaron a sangrar
y como suele pasar me comencé a arrepentir
en el mismo instante en el que vi vertida una gota
la gota que colma el vaso del llanto sin cesar

pena es lo que siento por los que nunca han sabido
lo que es sufrir de tanto querer que quieres doliendo,
y es lo que valgo por todos aquellos capullos
que dejé sin blanca en los moteles de las afueras

como consejo os digo que no os creáis nada sin tener pruebas antes
que a mi me ofrecieron el mismísimo paraíso
y no me avisaron de que la manzana me iba a llevar
derecha al mismo infierno que me convirtió en ceniza

                                     y con todas mis fuerzas, soplé.





14.12.14

Conseguenze di una dolce vita.

Muchas personas dicen que para seguir adelante hay que dejar atrás los recuerdos.
En cambio, yo, gracias a ellos sigo hoy en día aquí.
Con 78 años a la espalda y tengo la piel más arrugada que cuando en 1941 pasé toda la tarde en aquella piscina de la tía con los primos.  Los párpados me pesan cada día más, las rodillas las tengo echas polvo y ya ni te cuento del cansancio que me produce ir de casa a la esquina para comprar el pan.
Soy el desecho de lo que un día fue una niña repipi y caprichosa, una muchacha espectacular y una mujer de pies a cabeza.
Cuando cumplí los 4, mi madre empezó a enseñarme a leer. Tenía el deseo de verme intentando pronunciar la "p" y observar todos mis esfuerzos para demostrarle que podía hacer la "m" con la boca abierta. Con apenas 7 añitos escribí el poema más bonito de la primavera y la profesora me hizo una corona de flores gigante. Para que luego digan que las buenas personas no existen. 
A los 9 empecé a ser toda una revolucionaria ya que me negué a hacer la comunión. Toda mi familia estaba tan decepcionada que me preparé un bastante elaborado discurso en el cual explicaba que no entendía porqué el Papa de Roma llevaba una medalla de 300.000 euros y quería fomentar una religión en la que compartir era una de las bases fundamentales. A tan corta edad ya pensaba que la iglesia era una completa antítesis, y es que somos expertos en contradecirnos. 
A los 11 pasé al instituto y en esa época tan solo puedo contar que los daños me calaron hasta lo más profundo de los huesos. Aunque gracias a ellos fui la mujer que fui, soy la mujer que soy. Algo que podría destacar es que aprendí a tocar el piano como si fuesen unas delicadas costillas.
A los 16 y 4 meses, conocí a Marco. Un italiano que venía de intercambio y mentiría si dijese que no fue el amor de mi vida. Que sí, que me casé con tu abuelo y lo quise con todo mi ser hasta su muerte... Pero aquello fue inigualable. También fue lo que me destruyó, qué le vamos a hacer. Como cualquier chico de intercambio, tuvo que volver. Se fue. Nunca más lo vi. Y es que, sigue siendo tan difícil decir adiós... aunque hayan pasado tantos años. Sé perfectamente la sensación que se tiene cuando ves como te extirpan algo que ya forma parte de ti, como separan tu piel de su piel. 
Soy consciente de que te será raro, pero en aquella época era yo quien llevaba la falda más corta. Empecé a fumar, no como todos... a caladas lentas, suaves, disfrutándolo. Yo fumaba rápido, siempre que podía. Yo quería consumirme. Y cuanto antes mejor.
Como te he dicho tengo 78 años, y cáncer de pulmón.
Por favor, si puede ser, no cometas el mismo error que yo.


2.11.14

Mémories d'un suicide

Quizá no sea tiempo de hablar de nuestras promesas. Quizá no tengamos razón por la cual luchar. Yo, por ejemplo, ya no la tengo. Ya no me sirves tú, ni tu sonrisa, ni las tonterías que me decías para hacerme reír, ni si quiera la Navidad, que ya sabes que me encanta. Tampoco me sirve el vivir. Lucho para vivir feliz; pensaba. Pero es que ahora el simple vivir me duele. Son como pequeños cristales que se me clavan. Demasiadas cicatrices para tan poca piel. Ya no me sirve el quererte. ¿Para qué quererte? ¿Para que tu también me duelas? Yo no quiero a medias, ya lo sabes. Yo si quiero lo hago en cuerpo, alma y con los cinco sentidos. Quiero hasta que duela. Y aún doliendo, a veces, sigo queriendo. No conozco los límites hasta que estos mismos me tiran al suelo y me impiden querer. Si quiero más, muero. Y no te creas, que yo daría la vida por tí, pero ¿en serio crees merecer esto? Otra ya te habría dado puerta. Quizá sea hora de pasar página. O directamente, cambiar de libro. No quiero que haya ninguna posibilidad de que tu personaje, por cosa del destino, vuelva a escribirse en cualquier otro capítulo de mi vida; la misma que tu me destrozas día a día. Ya estoy harta de que cada vez que aparezcas por cualquier esquina, las lágrimas lo hagan también. Y con ellas recuerdos muertos, sueños perdidos y esa promesa rota tan amarga, que roza mi paladar todos y cada uno de mis días. No creas que es fácil hacerme a la idea que no volverás. Que por mucho que te escriba, que te piense, que te eche de menos, que te llore; no volverás. Aun que esto me duela y me cueste de reconocer; ya sé que no volverás. Que no habrá nunca más un nosotros, ya ni si quiera un tú y yo. Ni cualquier cosa que nos una. No sé vivir sin tí, pero ya aprendí a vivir sin tu amor. Todo algún día se aprende y yo, aprenderé a vivir sin tu presencia. Y con el tiempo me dejarás de doler. El tiempo todo lo cura pero las cicatrices siempre permanecen y no quiero que vuelvas, una vez que hayas desaparecido, para volverla a abrir y hurgar otra vez en la herida. No, eso no. Eso sería morir aún estando viva.
....................
Cuando remueves los recuerdos que aún están perdidos por dentro de tu corazón, te das cuenta de que aún no has olvidado. Te das cuenta, de que él aún sigue presente. Pero ya es casi transparente; ahora esta difuminado. Poco a poco, se irá borrando. Se irá borrando como aquel corazón mal pintado con nuestros nombres dentro. Ya prácticamente, no me duele-s. 

19.9.14

Inerte.

Me siento en pleno otoño. Las hojas de los árboles en tonalidades tierra caen al suelo mientras personas de todas las edades las rompen sin piedad a su paso. Pueden estar dirigiéndose al trabajo, a la escuela, a cualquier estación de tren, a la cafetería de la esquina. Llega otoño, y menos mal. Suerte de otoño. Otoño es mi estación. ¿Qué se siente en otoño? Absolutamente nada. En verano solemos estar felices, con ganas de pasárnoslo bien, trasnochar y hacer cosas inolvidables. (Mentira, seguramente olvides la mayoría de ellas y solo te quedes con las de verdad. Y suerte de eso también.) En primavera adoras ver las flores crecer, pasar por las calles y que te invada el olor; es pura ilusión. En invierno sientes el frío en cada parte de tu columna vertebral hasta que de un escalofrío se te sube al cuello y te pide urgentemente una manta, un café y esos gorros tan calentitos de lana. En otoño las cosas mueren poco a poco, y punto. Las flores se van marchitando, los amigos de verano se van perdiendo, y ya ni el frío es frío ni el calor es calor. 
En ocasiones he tenido tantos sentimientos que no he podido ordenarlos, escogerlos por separado y plasmarlos. Ahora no tengo ninguno. Y es tan jodido. Es como que... Estoy en punto muerto. Estoy como barco a la deriva que no le dan permiso ni para navegar en alta mar ni para anclarse en el puerto. Qué putada. Cuando no sabes porqué hacer lo que haces, cuando no sabes porqué vives. Solo sabes que no tienes cojones para abandonar este mundo, ni si quiera piensas en el suicidio, es algo... raro. Siento que todos los días son iguales. No hay diferente entre unos u otros. Siento que tengo que esperar y esa espera me ahoga y nunca se acaba, parece eterna. Espero que dentro de algún tiempo dejen de ponerme la miel en los labios, me dan alas pero no me las dejan utilizar a mi antojo. Y si ahora mismo me dijeran que me muero mañana, te aseguro que me sentiría como si no hubiera vivido nada estos últimos años. 


5.9.14

Dejé de creer.

Esta vez voy a ser yo misma. Sin filtros. (*)

Se me cierran los ojos. Estoy cansada de todo, sinceramente. Ni tengo ganas de morir, ni de vivir. No me gusta madrugar pero tampoco despertarme tarde. No quiero tener pareja pero en cambio estoy deseando que alguien se pare a ayudarme a recomponer mi corazón y me quiera. No quiero compromisos pero necesito a alguien que me de cariño. No quiero salir porque tengo que fingir ser feliz pero tampoco quiero quedarme en casa estando triste. No quiero sentir pero estoy ansiosa por descubrir nuevas sensaciones. Tenía un bote en la estantería con la etiqueta de "sueños" lleno de papeles escritos con deseos que me gustaría cumplir. Dejé de creer en ellos. Saque cada papel ligado y lo desenrollé. De inmediato, arrugué el papel. Era estúpido. Yo soy estúpida. Como pude pensar que las cosas serían tan fáciles como en las películas o en los libros... ¡Y una mierda! 

4.9.14

Hasta que las mariposas de tu estómago estallen.


Reír a carcajadas te hace darte cuenta del valor de las cosas, y es que puedes ser un ignorante o vivir en la ignorancia y vivir es ser tu mismo y aquí solo estaremos una vez, ahora te voy a dar una semana, una semana para enamorarte.
Te haré reír hasta que las mariposas de tu estómago estallen, y cuando te des cuenta de que has olvidado lo que es llorar de tristeza, únicamente conocerás las ganas de vivir y que tu vida será la mía y no sé durante cuánto tiempo ni porque ahora que el tiempo ha pasado a ser nuestro dueño. Dominamos todo lo que tenemos a nuestro alrededor, todo menos el tiempo 1...2...3... ¿Te has dado cuenta de que has perdido la percepción del tiempo? Cada vez que tus labios tienen consulta con los mios, hay tensión en la sala de espera y esque tus manos quieren ir deprisa y mis ojos se cierran. Con todo esto que te cuento al oído tan sólo quería decirte que te propuse una semana para enamorarte pero me he dado cuenta de que una semana contigo es una eternidad y que si saltarnos el tiempo es un pecado, bienvenida al infierno.


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Vengo a deciros que este texto está escrito por Jordi y que acaba de empezar en esto de los Blogs. Y si os apetece os podéis pasar por su blog, ¡click aquí! Que segurísimo que os gustara.

12.8.14

Como quién cura heridas.

Hoy la lluvia sabia a ron y empecé a escribirte versos en la nuca,
junto a ese tres en raya de tus pecas que no pecas sino me besas.
Las cuerdas de la guitarra sonaban pausadas, como casi ahogadas.

Dejaste la guitarra y yo mis versos.

Me sacaste a bailar aún llevando una camisa desaliñada,
el pelo alborotado y restos de rimel en los ojos.

Si hablamos de restos porque no hablar
                   de los restos de carmín rojo que dejé en ti,
como heridas de guerra por luchar la batalla perdida de nuestra mierda,
eso que algunos llaman
                                   a m o r. (*)  

Me encanta el tatuaje de esa serpiente que tienes en el brazo derecho.
Lo siento, no podía callármelo un segundo más.

Nos reíamos de la vida porque estábamos hechos pedazos
y sabíamos que no saldríamos vivos de ella.

Te quité el sombrero para ponérmelo yo
y me senté delante del piano.

No pude escribirte los versos más tristes esa noche,
pero pude tocarte las notas más rotas de todo el teclado.

Empecé suavemente como si estuviera acariciando tu sonrisa de marfil
y fui acelerando apasionadamente como si cada tecla fuera una de tus putas costillas.

Mi respiración se aceleraba,
sentir aquellas notas perturbadoras me producía miosis en las pupilas
y soltaba alguna carcajada de vez en cuando que me hacía parecer más loca de lo que ya estaba,
                                                                                                                                               
                                                                                                                                                    por ti.

Se vistió y se acercó a mi, con el pulgar acarició mis labios junto a mi saliva. Como quién cura heridas. Y  las curaba de verdad hasta reducirlas a cicatrices. Me dio un beso en la frente y se marchó.

Por eso sabía que él era diferente a los demás.



29.7.14

Vértigo es poco.

Vértigo es poco lo que sienten los valientes al asomarse 
al vacío de esta chica triste.
Vértigo es poco.
Vértigo es poco cuando me balanceaba en tus pestañas 
al ritmo de tus sinsentidos.
Es poco cuando sabes las dudas que puede causar 
un simple vuelo de falda.


Y es que me haces falta.








22.7.14

Lenguaje carnal.

No hace mucho me planteé dejar de escribir
Anular cualquier verso que en mi cabeza se atreva a vivir
Dejar de lado los intentos fallidos de describir
el tacto de tu piel como elixir.

Pero después de tantos golpes luego vuelvo a pensar
que sería de mi sin estas letras que encajar
y así formar
un lenguaje carnal
capaz de asimilar
lo que me duelen las retinas
al verte marchar.

Y es que estoy harta
de tener que coser hasta la madrugada
los pedacitos de mi alma
que está harta
de estar jodida
pero viva
y de que sirve me pregunto
dando tumbos
los estúpidos retrovisores
cuando mirar atrás
no te hace ver más
que a tu otra mitad
a la cual
no podrás tener jamás.


7.7.14

430.

En ese momento, pensé para mi misma:

Dime que no eres tú el que está sentado en la estación.
Dime que no eres tú el del banco con el tic nervioso en la pierna.
Dime que no eres el que cigarro en mano
lleva una camisa ya que su madre le había lavabo todas las camisetas que le gustaban
y claro, quería ponerse guapo para mi.
Dime que no eres tú...

                                   porque creo que acabo de enamorarme.

Estabas jodidamente guapo.

Me sigues diciendo "Buenas noches, amor".
Y joder, contigo sí lo serían.
Y en plural.




27.6.14

No importa cuánto avance la medicina, a todos nos duele alguien.

Estoy sentada en una acera cualquiera de cualquier calle y de cualquier ciudad. Estoy bastante desaliñada desde la última vez que me viste y además he empezado a fumar. Por eso de substituir unas drogas por otras, ya sabes. Ha venido un soplo de aire a mi y me ha inundado el olor de tu perfume y el corazón se me ha encogido un poquito más. Encima, en el segundo piso del edificio de detrás de mi están tocando nuestra canción.

Duele-s. 

No sé que hago mal. Tampoco se que más hacer. Muchas veces dudo que yo te importe, que me quieras, que tus palabras son diferentes a tus actos y me confundes y si ya estaba perdida imagínate como estoy ahora que no sé si tu sonrisa seguirá siendo mía o se la regalarás a cualquier niña tonta para pasar el rato. Me estás tratando como un juego y algún día me cansaré del todo y entonces me perderás, te perderé y nunca más sabremos nada del otro.




18.5.14

Sunset.

Sintió su presencia. ¿Y cómo lo podía saber? Simple. Notó como el viento soplaba para navegar por las olas de lo que un día fueron los cabellos de su esposa. Los pájaros enmudecieron al unísono y se hizo una paz celestial. Él solo era capaz de mirar al horizonte y ver aquel atardecer que nunca fue lo mismo sin ella. De repente, se oye un ruido semejante al de unos piececitos hacerse paso entre la hierba. Mike se giró y ció a su hija Lisa, tan guapa como solía serlo su madre. Parecía que el Sol se hubiese puesto en el perfecto ángulo para destacar los rasgos más bonitos de su delicada carita.
- ¿Papá? - dijo la niña insegura.
- Mi dulce niñita... ¿Has visto que espléndida puesta de Sol? - dijo él.
- Sí, realmente espectacular, papá - respondió.
- Ven aquí, quiero contarte una cosa.
Ella se dirigió hacia él con la pelota debajo del brazo, la cual no había soltado desde que llegó.
- Mi Lisa... Quiero confesarte que, sinceramente, no sé si estoy siendo el padre que debería de ser.
- Pero, papá... - intento decir.
- No, Lisa - le interrumpió -. Déjame hablar. Quiero que sepas que lo he hecho lo mejor que sé, que de los errores se aprende, que quise darte los mismos principios que tenía tu madre... Y es que, cuando te miro, Lisa... La veo a ella. Has tenido la suerte de conocerla aunque muchas veces maldigas al cáncer que nos la arrebató. Que yo también lo hago, no te juzgo. Pero gracias a eso, gracias al pasado, hoy en día somos así. Y con esto quiero decirte que cuando hagas las cosas mal y queden en el pasado... ¡que no tengas miedo! Es más, debes enfrentarte a ese miedo, vencerlo y aprender de tu pasado y de tus errores. Te lo digo por experiencia, cielo.
En ese momento Lisa y su padre se fundieron en un gran abrazo. Porque a veces esos abrazos que parece que te vayan a partir, lo único que hacen es unir los pedacitos de ti que andan sueltos.



7.5.14

(r)evoluciones.

Estoy inmune a todos. Una vez que dejas de sentir lo eres. A muchas personas no sentir les hace estar vacías y esa misma sensación les invade de tristeza y por lo tanto, acaban sintiendo algo. O también hay ese tipo de personas que no sentir nada les duele, que eso significa que también, por cosas de la vida, acaban sintiendo algo. 
Yo no siento nada y eso me hace estar contenta que no es lo mismo que feliz, pero es algo. No tengo en cuenta los sentimientos de los demás, quizá solo un poco, los de los pocos amigos de verdad que me quedan y que se que siempre estarán. No tengo en cuenta ni los míos, he decidido no tener. Y eso que yo era un tanto sensible pero se que cuando quiero, puedo cambiar ese aspecto de mi. En verdad, soy muy manipuladora y observadora. Se como debo de actuar en cada momento para salir impune al daño y se que debo hacer para formar el desastre más bonito que vieron tus ojos cuando me fui. Y podría haberlo sido muchas veces, pero de tan buena tonta y aquí estoy, ¿ves? Paso. 
Paso de todo y paso página. Los capítulos van cambiando, como yo. Y cambiar no es malo así que cuando la gente me repite que he cambiado, precisamente no me lo tomo como un insulto. Para mi es un halago. Que cambiar es (r)evolucionar, señores. Y aquí es reinventarse o morir y quién quiere morir estando vivo, ¿eh? Porque yo esa sensación la he tenido durante años y estoy cansada. Muy cansada. De que todo tenga un final y de que yo, que soy la que suele sentir más, acabe por los suelos. Que de suelos a sueños, va un puta pero importante letra, joder. Que hoy estás arriba y al día siguiente te has dado la hostia de tu vida
Y, ¿qué que puedes hacer, dices? Hacer... Y me lo dices tú. Que no quiere perder a la gente pero en cambio no hace nada para conservarlas. ¿Y si pruebas en valorarlas y tratarlas como se merecen? Me lo dices tú que miras por ti siempre y nunca por los demás, que tienes de valiente lo que los soñadores tienen de miedo y eso resulta ser nulo, que piensas que aquí lo que no tenga un beneficio económico no merece la pena, que le echas más orgullo que cojones, tío...

Olvida todo lo que te he dicho y sigue fingiendo ser la estúpida persona feliz e ignorante que eras, me has dejado claro que las 

(r)evoluciones

no te gustan.








25.4.14

Exhale

                          Llevo días con la mente hecha un lío,
                          Con la muerte dándome la mano en el hastío,
                          Con la idea de llorar mientras sonrío
                          Y la certeza es que parece que desvarío

No entiendo porque el color de piel define el corazón
Ni porque guardamos nuestros temblorosos sentimientos en un cajón
Ni porque la gente puede odiar con lo bonito que es amar
Ni porque dejamos de reír y empezamos a llorar

                          Creemos en un Dios que nunca ha existido
                          Creemos que nos hacen mejor persona ciertos vestidos
                          Porque pensamos en el perdón y no en el olvido
                          Y nos enamoramos de quien no nos valora y nos regala el oído

Pero somos personas con alma invisible,
Con ciertas ideas que parecen inservibles
La mirada es lo que más dice de ti
Aunque hay ojos, que ya saben hasta mentir



20.4.14

Valkiria.

 Esto va para mi, para ti, para todos.
 Independientemente de como seas por dentro, de como seas por fuera. 
De tu color de piel, de ojos. 
Da igual la raza o el sexo, da igual si eres abogado o maestro.
No importa la estatura ni el dinero, eres persona con sentimientos.
Esto va para todos aquellos que sienten y callan, que viven con una daga clavada en el alma.
Va para los que escriben, para todos los que mueren mientras viven.
Esto es un homenaje a todas las personas, que no olvidan pero sí perdonan.
Esto es aire para quien no respira, esto es amor para unos ojos llenos de ira.
Esto es lo que quieres, lo que pierdes, lo que hieres, lo que olvidas.
Una huida al dolor, quizá una salida.
Esto es para mi madre, para mi padre. Esto es lo que nunca escuchará mi abuelo, en paz descanse.
Esto es algo que no queremos decir pero decimos con cada puñetazo en la pared arrepentidos.
Esto es algo que nos calma y nos destroza, esto es lo que siente el que solloza.
Esto es una noche sin dormir llorando, esto es una discusión que terminó en abrazo.
Esto es un recuerdo para aquellos que olvidaron, es un mensaje de que tal y acaba borrachos.
Esto es complicado y a la vez es simple, esto es de mirarte el culo mientras tú te vistes.
Esto es una ostia enorme por venir de listo.
Esto es un cigarro que te alivia y te mata, esto es una del millón de veces que metí la pata.
Es otro sueño que se esfuma, otra oportunidad para intentarlo y que te excluyan.
Es fuerza de voluntad y también de sacrificio, son mis dos cojones no me moverán del sitio.
Es querer hacerlo y no atreverse, es quedarse en casa con las ganas de abrazarle por no verle.
Una salida que no vamos a encontrar, otro grito a oscuras cuando ya no puedes más.
Esto es lo que quiero hacer, lo que hago. Esto es lo que ayuda cuando estoy solo y me ahogo.
Esto es lo que sale si te paras a pensar, esta es vuestra vida resumida y nada más.


Qué más da...

Nunca estamos listos para lo que la vida nos trae. Llevo unos días, no sé muy bien porqué, llorando como una niña pequeña… Siento que todo ...