15.12.13
Hay días...
Hay días en los que siento, que lo único que hago, lo único que logro, es morir cada día un poco más. Morir por ti, por tu sonrisa, por tus lunares y es que aún no has dejado a esta lunática formar constelaciones en tu piel. Quiero acariciarte el alma, hacerte mío, subirme contigo a un puente y tirarme de cabeza al abismo. Bailar Rock & Roll mientras llevo la falda más corta del armario. Besarte, perderte, perderme, encontrarte, perdernos, salvarnos. Salvarnos. Joder, que he dicho salvarnos. Y sabes que no cualquiera es capaz de salvarme. Era un caso perdido y tú el comisario cabezota que se empeña en no dejar ningún caso abierto. Aunque así dejaste mis piernas, patas arriba, al igual que mi vida, mi cabeza y mi corazón. Y es que te sigo comparando con un puto huracán que arrasa con todo lo que se interpone en su camino y no deja nada. Cada vez encuentro más semejanzas... Has pasado, te has ido y te lo has llevado todo.
28.11.13
XXVIII.
Esta vez te escribo con otro peso más sobre mis hombros. Como si no fuera poco el de tu corazón. Y eso que yo no soy tan fuerte como para cargar a las espaldas los corazones grandes. Pero eras tú, ¿y qué excepción no sería capaz de hacer por ti? ¿Eh? Dime.
Hoy te escribo sin saber si quiera si lo vas a leer, cuando antes ya me encargaba yo de que no se borrara el nombre del remitente en el sobre de mi carta.
Siempre pensé que al menos el tiempo estaría a mi favor y ahora resulta que es mi peor enemigo. Después de mi misma, claro. Y mejor no hablar de la distancia.
Todo ha sido tan rápido que no me lo creo y me pellizco para ver si esto de verdad ha sido una jodida pesadilla de una noche que se ha alargado más de la cuenta y ha durado unos pocos días más de lo debido.
Resulta que no y qué mierda ¿eh? Eso de despertarme y pensar que te pierdo, que te vas y que no habrá último beso porque lo último fue un 'Coge conmigo el tren y vente a Torre, por favor.' Ni adiós, ni pollas, sino un vente conmigo.
Te prometo que intenté ponerme en la situación de un día despertar y no saber nada más de ti, en serio que te lo prometo y no sabes el nudo que se creó en este corazón dónde antes creaste un huracán. Supongo que ahora estamos en el ojo de este huracán y por eso la situación está como está; etapas.
¡Quiero que vuelvas a hacer tormentas en mi cabeza! Que se que odiaba que fueras tan complejo a veces y me costara entenderte y aunque pusiera empeño, tú te encerraras en tu caparazón, y sé que aún no me has dejado entrar. Justo cuando parecía que asomabas la cabeza, no sé, te asustaste, y todo a la mierda. Espero que algún día llegues a abrirme las puertas de par en par y me dejes entrar dentro de ti y ya de paso me quedo a vivir. Que el lado izquierdo de tu pecho debe de ser muy cómodo y prometo cuidarte muy bien el motor que te da vida. Que si te quedas sin vida, me quedo sin ti, sin mi y nos perdemos y menudo caos, ¿no crees? Yo que me pierdo sino me dejas ver por el mapa del desierto de tus ojos, pero vamos que si me pierdo y me encuentro justo entre el lóbulo de tu oreja y la clavícula, pues tampoco me importa mucho.
No sé si creías que me iba a olvidar de este día, pero cómo olvidarlo sino para de pensar en ti, en mi y en nosotros y en todo y en nada y cuántas y.
Te quiero.
Igual que antes.
¡Qué digo!
Incluso más que antes,
mucho más.
Tanto
que quiero que vuelvas,
para poder demostrartelo...
...otra vez más.
17.11.13
Jóvenes amando como jóvenes suicidas.
Hoy ha sido todo tan raro... Iba en el coche mirando la lluvia (*). Miraba por la ventana y veía las gotas haciendo carreras sin saber que el llegar las primeras, tan sólo las haría morir antes.
Suicidas. - pensaba - Pobres suicidas.
Me ha recordado tanto a ti, tanto a mi. Tanto a nosotros.
Porque al fin y al cabo éramos dos gotas de agua. Yo iba a toda leche porque no quería darme cuenta de lo que ocurría a mi al rededor. Malvivía, bebía, fumaba. Ir a 260 km por hora por la autopista no era nada comparado con el ritmo de vida, de mis latidos, que llevaba.
Él iba por su camino y yo por el mío y en ningún sitio estaba escrito que algún día nos encontraríamos. Quizás en nuestros ojos se hubiera podido vislumbrar un pequeño rasgo del otro. O letras escritas en los pliegues de nuestra piel relatando nuestra historia. Pero no lo sabíamos, fue todo pura casualidad y sabes que nunca me cansaré de repetirte que fuiste mi casualidad preferida.
Al final nos acabamos juntando y tu me hiciste reducir la velocidad a la que quería que fuese mi vida y fíjate, que por otro no lo haría, pero es que por ti hubiera hecho cualquier cosa.
Qué pena que al final, esa puta gota de lluvia, haya acabado derrumbándose de mis ojos. Por que de verdad te quería te quiero.
10.11.13
Una-jodida-pesadilla.
Todo me pesa tanto... Siento como me asfixio. Y cuanto daría para morirme en este jodido instante. Nado contracorriente y al final es normal que me ahogue de tanta agua, de tantas cosas. De tantas mierdas.
Cada vez controlo menos mi odio.
Los cortes y los arañazos en las muñecas se multiplican día a día y sé que no es lo que debo hacer. Pero, joder, ¿qué hago si es lo único que me hace sentir mejor?
Tengo ganas de rajarme las dos venas que más se notan en mi muñeca y la cuchilla ya está lista para empezar a sacar el odio de dentro. Vamos a acabar con toda esta mierda ahora mismo. Voy a dejarme de tonterías para dejarme medio desangrada e inconsciente en el suelo hasta que haya un desafortunado que me encuentre y me intente salvar. Y ahí te darás cuenta que es demasiado tarde...
Ahí veré si la vida me quiere viva o ya me puedo morir que ella va a seguir indiferente a mi y a mis movidas.
Y es que noto el odio en cada una de mis palabras. Noto el dolor en cada una de ellas.
Ya cae la primera lágrima...
Me miro en el espejo y ya no soy a penas capaz de sostener la mirada con la de mi reflejo. Me dan ganas de romperme los nudillos contra el espejo. Es jodido mirarte al espejo y que éste te devuelva de todo menos lo que quieres ver, ¿no crees? Aunque, yo, bueno, por creer no creo ni en mi misma.
Es mirarte y darte asco, repugnarte y sentir la necesidad de verte más delgada. Más de lo que la gente ya dice que estás pero tú no lo ves. Y joder, que no es porque no quieras, por un puto capricho o por verte tú a saber que historias basadas en mentiras se inventan. La gente empieza a juzgar sin saber que hay detrás de la fachada de cada persona, sin saber de que material están hechos.
Detrás de cada uno, hay una historia.
No sabes que es guardárselo todo en la garganta y no ser capaz de decir lo que piensas por miedo al qué dirán. Si ahora me callo es porque algún día intenté gritar y me taparon la boca a la fuerza. ...Y me hicieron daño.
¿Tienes idea de lo que es avergonzarse de uno mismo? ¿De ir por la calle con la cabeza baja deseando que nadie te mire porque tienes la sensación de que todo el mundo se está riendo de ti?
¿Conoces la sensación de darte ASCO?
Ese maldito momento en el que te quedas mirando tu reflejo y no sois capaces de mantener la mirada porque ni tú le quieres a él, ni él te quiere a ti.
¿Conoces la sensación de querer tener el estómago y la mente vacía? No de quererlo, sino de necesitarlo.
Es muy duro, es demasiado duro...
Tú nunca has tenido una voz en la cabeza que te dice que eres una gorda de mierda y que no eres capaz ni de tener la boca cerrada.
¿Sabes lo que es estar o-b-s-e-s-i-o-n-a-d-o con algo? Sabes que por mucho que adelgaces, corras, vomites... no vas a conseguirlo porque no eres nadie como para que las cosas te salgan bien.
Menudo caos mental. No le deseo a nadie la sensación de estar peleado consigo mismo.
Eso es una-jodida-pesadilla.
Veo muchas luces... Oigos muchas voces, ¿que me está pasando? ¿Dónde coño estoy? No puedo más, me está entrando sueño... Siento que me desvanezco y caigo en un pozo negro. ¿Otro pozo más? No, por favor, no...
Al día siguiente me despierto con un tubo enlazado a mi brazo, una mascarilla y en una habitación blanca. La luz me cega y no veo bien... Creo que es mi madre. Sí, es mi madre.
Sólo puedo oirla llorar mientras dice:
Le sobreprotegí tanto del mundo exterior que le quite las armas con las que luchar contra sus enemigos.
Le sobreprotegí tanto... que no me di cuenta de que debía protegerla de ella misma. Fíjate, de ella misma...
..............................
Algunas frases están sacadas del precioso video de AnitaBtwice - Solo por capricho. Es el mejor video sobre el odio contra uno mismo que he visto. Pongo sus frases porque la clava mucho y no hay mejor manera de expresar este sentimiento, en serio.
27.10.13
28 cosas que me gustan de ti.
1. Me gusta que me beses el cuello. Me haces cerrar los ojos y dejarme llevar.
2. Me gusta cuando nos peleamos por quién quiere más a quién. Me gusta que entre cada "yo más" me beses para que me calle. Y lo consigues, haces que me calle porque me haces olvidar todo. Hasta que vuelvo a reaccionar y recordar que estábamos peleando, ¡y yo te quiero más!
3. Me gusta tu risa y tu voz, aunque sé que tú la odias... ¡Joder! Quiero que tus susurros sean las primeras palabras que escuche al despertar.
4. Megustan encantan tus ojos. Ese color marrón clarito, tirando a miel... Que sí, que los ojos marrones provocan un insomnio de cojones pero el tuyo, el tuyo hace muchísimo más que eso. Y te prometo que cuando fijas tu pupila en la mía, desearía que el mundo se parara. Y quedarme en ese instante, congelada.
5. Me gusta que te den pánico las abejas, avispas o bichajos de esos raros. Piénsalo, así podremos huir juntos.
6. Me gusta tu olor. Tienes una olor muy tuya que me encanta. No se puede describir pero te aseguro que si algún día, por cosas de la vida, noto esa olor cerca, la relacionaré al instante contigo.
7. Me gusta cuando me agarras la mano y me aferras a ti. Parece que estés diciendo a todos que soy tuya y que me vas a proteger pase lo que pase. Algo así como un "eh, yo te cuido, pequeña".
8. Me gusta que no me llames "mi vida". No creo que sea por la misma razón que por la que yo no te lo llamo nunca. Pero es que mi vida es puro caos y tú eres mucho más que este desastre.
9. Me gusta cuando te hago cosquillas y sales corriendo. Y parece que te persiga un fantasma y yo me muero de risa. ¿Ves? Si es que las risas que salen de más a dentro de mi ser, sólo me las consigues sacar tú. Me gusta gusta cuando me haces cosquillas. Pero al revés que tú, no soy de salir corriendo porque prefiero revolcarme en tus brazos, como una niña pequeña. Y es que al fin y al cabo, soy eso, tú pequeña.
10. Me gusta pasar tardes enteras contigo. Y ojalá, que no tuviera que pasar tanto tiempo para poder volver a verte. Ojalá que no hubiera distancia y vivieras bajo mi mismo techo, bajo mis mismas sábanas.
11. Me gusta cuando me escribes cualquier cosa. Ya sea largo, corto, una frase, un texto, una pequeña sorpresa... Lo que sea. Adoro que la gente pierda tiempo por mi, escribiéndome algo que le ha salido de dentro y que sólo es para mi. Que yo soy la dueña de eso y nadie nunca más lo podrá ser. Es algo único que haces para mi y oye, que yo sólo escribo porque a quién escribo lo hago eterno. ¿Y si tú lo haces por la misma razón? Me encanta.
12. Me gusta que escuches mis problemas. Y que sepas decir las palabras adecuadas y salvarme. Porque siempre me salvas y de eso te estoy muy agradecida.
13. Me gusta que me hagas bailar en medio del supermercado. Me gusta que me hagas dar tres vueltas seguidas mientras caminamos por un pasillo diminuto y a lo lejos se oiga una voz diciendo que voy a tirar las latas de los estantes. Pero no las tiro, no sé si será porque tengo el ritmo o porque guías bien. Yo apuesto por lo segundo.
14. Me gusta la música que escuchas.
15. Me gusta tu sinceridad.
16. Me gusta quererte y que me quieras.
17. Me gusta como vistes.
18. Me gusta que seas diferente. Así podemos ser diferentes juntos.
19. Me gusta que creas en las casualidades.
20. Me gusta tu forma de cuidarme, de protegerme, de decirme que aunque los demás me fallen, tú siempre estarás ahí.
21. Me gusta poder presumir de ti.
22. Me gusta dar envidia a las demás.
23. Me gusta que seas tan amigo de tus amigos. Que siempre hables bien de ellos y los apoyes.
24. Me gusta que me entiendas también, o que por lo menos lo intentes. Creo que no hay nada más bonito que encontrar a alguien que quiera entenderte. Porque encontrar a alguien que te entienda es muy difícil. Pero encontrar a alguien que quiera entenderte, es una de las cosas más bonitas.
25. Me gusta hablar de cosas que nos gustaría hacer juntos.
26. Me gusta la forma en la que nos despedimos. Nos cuesta tanto decir 'adiós'...
27. Me gusta la confianza mutua que nos tenemos.
28. Me gusta que 28 cosas se me queden cortas para decir todo lo que me gusta de ti.
2. Me gusta cuando nos peleamos por quién quiere más a quién. Me gusta que entre cada "yo más" me beses para que me calle. Y lo consigues, haces que me calle porque me haces olvidar todo. Hasta que vuelvo a reaccionar y recordar que estábamos peleando, ¡y yo te quiero más!
3. Me gusta tu risa y tu voz, aunque sé que tú la odias... ¡Joder! Quiero que tus susurros sean las primeras palabras que escuche al despertar.
4. Me
5. Me gusta que te den pánico las abejas, avispas o bichajos de esos raros. Piénsalo, así podremos huir juntos.
6. Me gusta tu olor. Tienes una olor muy tuya que me encanta. No se puede describir pero te aseguro que si algún día, por cosas de la vida, noto esa olor cerca, la relacionaré al instante contigo.
7. Me gusta cuando me agarras la mano y me aferras a ti. Parece que estés diciendo a todos que soy tuya y que me vas a proteger pase lo que pase. Algo así como un "eh, yo te cuido, pequeña".
8. Me gusta que no me llames "mi vida". No creo que sea por la misma razón que por la que yo no te lo llamo nunca. Pero es que mi vida es puro caos y tú eres mucho más que este desastre.
9. Me gusta cuando te hago cosquillas y sales corriendo. Y parece que te persiga un fantasma y yo me muero de risa. ¿Ves? Si es que las risas que salen de más a dentro de mi ser, sólo me las consigues sacar tú. Me gusta gusta cuando me haces cosquillas. Pero al revés que tú, no soy de salir corriendo porque prefiero revolcarme en tus brazos, como una niña pequeña. Y es que al fin y al cabo, soy eso, tú pequeña.
10. Me gusta pasar tardes enteras contigo. Y ojalá, que no tuviera que pasar tanto tiempo para poder volver a verte. Ojalá que no hubiera distancia y vivieras bajo mi mismo techo, bajo mis mismas sábanas.
11. Me gusta cuando me escribes cualquier cosa. Ya sea largo, corto, una frase, un texto, una pequeña sorpresa... Lo que sea. Adoro que la gente pierda tiempo por mi, escribiéndome algo que le ha salido de dentro y que sólo es para mi. Que yo soy la dueña de eso y nadie nunca más lo podrá ser. Es algo único que haces para mi y oye, que yo sólo escribo porque a quién escribo lo hago eterno. ¿Y si tú lo haces por la misma razón? Me encanta.
12. Me gusta que escuches mis problemas. Y que sepas decir las palabras adecuadas y salvarme. Porque siempre me salvas y de eso te estoy muy agradecida.
13. Me gusta que me hagas bailar en medio del supermercado. Me gusta que me hagas dar tres vueltas seguidas mientras caminamos por un pasillo diminuto y a lo lejos se oiga una voz diciendo que voy a tirar las latas de los estantes. Pero no las tiro, no sé si será porque tengo el ritmo o porque guías bien. Yo apuesto por lo segundo.
14. Me gusta la música que escuchas.
15. Me gusta tu sinceridad.
16. Me gusta quererte y que me quieras.
17. Me gusta como vistes.
18. Me gusta que seas diferente. Así podemos ser diferentes juntos.
19. Me gusta que creas en las casualidades.
20. Me gusta tu forma de cuidarme, de protegerme, de decirme que aunque los demás me fallen, tú siempre estarás ahí.
21. Me gusta poder presumir de ti.
22. Me gusta dar envidia a las demás.
23. Me gusta que seas tan amigo de tus amigos. Que siempre hables bien de ellos y los apoyes.
24. Me gusta que me entiendas también, o que por lo menos lo intentes. Creo que no hay nada más bonito que encontrar a alguien que quiera entenderte. Porque encontrar a alguien que te entienda es muy difícil. Pero encontrar a alguien que quiera entenderte, es una de las cosas más bonitas.
25. Me gusta hablar de cosas que nos gustaría hacer juntos.
26. Me gusta la forma en la que nos despedimos. Nos cuesta tanto decir 'adiós'...
27. Me gusta la confianza mutua que nos tenemos.
28. Me gusta que 28 cosas se me queden cortas para decir todo lo que me gusta de ti.
13.10.13
Hogar está dónde estás tú.
He creído verte correr por las calles desgastadas de este otoño que hace mella, como si de nuestro invierno a mecheros sin gas se tratara. Tan frío, como casi tus manos y digo casi porque nadie más me ha helado el corazón con sólo un puto roce, nena. ¿Qué quieres que haga un pobre como yo sin un hogar como tú? Porque espero que recuerdes eso de que el hogar está dónde estás tú y tú te fuiste y me he quedado sin cama, sin casa y, ¿qué hacemos con el perro?
He creído verte correr y he salido detrás tuyo en plan busca y captura pero para sólo encontrarte y pedirte explicaciones, yo te quiero viva que sin ti me muero y ya que me he quedado sin cama, sin casa y no sé si sin perro... Compréndeme, no quiero quedarme sin vida, sin ti.
Yo que ahora haría el amor en tu espalda en verso y me tengo que conformar con pasear solo por donde no hace mucho lo hacía de tu mano. Mi niña caprichosa, siempre consigues lo que quieres, ¿eh? Y yo no te creí y mira dónde he acabado. Y sobre todo, mira cómo he acabado. ¿Te acuerdas de aquel invierno que no se podía salir a la calle sin un gorro de lana de los grados bajo cero que habían? Y tú estabas ahí, para darme calor... Y qué calores me entraban al ver tus curvas. Eh, pero ninguna provocaba tantos putos accidentes como tu jodida sonrisa, nena.
9.10.13
Huracanes en el pecho.
Podría tararearte al oído noventa y siete veces las notas de nuestra canción. Justo noventa y siete, los días que tardé en poder ver esa sonrisa tan tuya, esos ojitos tan café... Justo noventa y siete días desde que te conocí, por casualidades de la vida, por casualidades grandes, casualidades bonitas.
Quererte bajito. Que me he puesto a bailar un vals de dos en nuestra estación una vez te fuiste y la lluvia me ha pillado sin paraguas y he dejado que me empapase para que mis lágrimas se mezclaran con ella y así no sepan tan saladas, tan a ti. He intentado fumarme un cigarrillo por cada momento de sonrisas a tu lado para ver si así, al igual que el humo, tus recuerdos se esfumaban. En cambio sólo conseguía consumirme, poco a poco, calada a calada, recuerdo... a recuerdo. Podría recorrerte la espalda con los dedos al igual que unos acordes de guitarra, vértebra por vértebra hasta llegar a tu nuca y susurrarte que no me dejes, que te quedes un rato más. O dos. O una vida. O doce, ya sabes. Llevo cincuenta y nueve noches soñando con tus pestañas. Con que me balanceaba al son de tus parpadeos y no tenía miedo de caerme, porque sabía que tu estarías ahí para salvarme. Me has curado a besos todas las cicatrices y yo ahora soy incapaz de demostrarte cuánto te agradezco que lo hayas hecho. Estoy segura de que no puedo cambiar el mundo, ni tan si quiera, cambiar mi mundo... Pero sé que puedo provocarte tal huracán en el pecho que arrase con todo lo malo y que cree un hueco para mi. Para quedarme a vivir dentro. Qué bonito sería el mundo, mi mundo, visto desde ahí. Con vistas a un día de lluvia y con un piano de fondo (*) que me dijera que la vida no sería lo mismo sin ti.
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