12.8.14

Como quién cura heridas.

Hoy la lluvia sabia a ron y empecé a escribirte versos en la nuca,
junto a ese tres en raya de tus pecas que no pecas sino me besas.
Las cuerdas de la guitarra sonaban pausadas, como casi ahogadas.

Dejaste la guitarra y yo mis versos.

Me sacaste a bailar aún llevando una camisa desaliñada,
el pelo alborotado y restos de rimel en los ojos.

Si hablamos de restos porque no hablar
                   de los restos de carmín rojo que dejé en ti,
como heridas de guerra por luchar la batalla perdida de nuestra mierda,
eso que algunos llaman
                                   a m o r. (*)  

Me encanta el tatuaje de esa serpiente que tienes en el brazo derecho.
Lo siento, no podía callármelo un segundo más.

Nos reíamos de la vida porque estábamos hechos pedazos
y sabíamos que no saldríamos vivos de ella.

Te quité el sombrero para ponérmelo yo
y me senté delante del piano.

No pude escribirte los versos más tristes esa noche,
pero pude tocarte las notas más rotas de todo el teclado.

Empecé suavemente como si estuviera acariciando tu sonrisa de marfil
y fui acelerando apasionadamente como si cada tecla fuera una de tus putas costillas.

Mi respiración se aceleraba,
sentir aquellas notas perturbadoras me producía miosis en las pupilas
y soltaba alguna carcajada de vez en cuando que me hacía parecer más loca de lo que ya estaba,
                                                                                                                                               
                                                                                                                                                    por ti.

Se vistió y se acercó a mi, con el pulgar acarició mis labios junto a mi saliva. Como quién cura heridas. Y  las curaba de verdad hasta reducirlas a cicatrices. Me dio un beso en la frente y se marchó.

Por eso sabía que él era diferente a los demás.



29.7.14

Vértigo es poco.

Vértigo es poco lo que sienten los valientes al asomarse 
al vacío de esta chica triste.
Vértigo es poco.
Vértigo es poco cuando me balanceaba en tus pestañas 
al ritmo de tus sinsentidos.
Es poco cuando sabes las dudas que puede causar 
un simple vuelo de falda.


Y es que me haces falta.








22.7.14

Lenguaje carnal.

No hace mucho me planteé dejar de escribir
Anular cualquier verso que en mi cabeza se atreva a vivir
Dejar de lado los intentos fallidos de describir
el tacto de tu piel como elixir.

Pero después de tantos golpes luego vuelvo a pensar
que sería de mi sin estas letras que encajar
y así formar
un lenguaje carnal
capaz de asimilar
lo que me duelen las retinas
al verte marchar.

Y es que estoy harta
de tener que coser hasta la madrugada
los pedacitos de mi alma
que está harta
de estar jodida
pero viva
y de que sirve me pregunto
dando tumbos
los estúpidos retrovisores
cuando mirar atrás
no te hace ver más
que a tu otra mitad
a la cual
no podrás tener jamás.


7.7.14

430.

En ese momento, pensé para mi misma:

Dime que no eres tú el que está sentado en la estación.
Dime que no eres tú el del banco con el tic nervioso en la pierna.
Dime que no eres el que cigarro en mano
lleva una camisa ya que su madre le había lavabo todas las camisetas que le gustaban
y claro, quería ponerse guapo para mi.
Dime que no eres tú...

                                   porque creo que acabo de enamorarme.

Estabas jodidamente guapo.

Me sigues diciendo "Buenas noches, amor".
Y joder, contigo sí lo serían.
Y en plural.




27.6.14

No importa cuánto avance la medicina, a todos nos duele alguien.

Estoy sentada en una acera cualquiera de cualquier calle y de cualquier ciudad. Estoy bastante desaliñada desde la última vez que me viste y además he empezado a fumar. Por eso de substituir unas drogas por otras, ya sabes. Ha venido un soplo de aire a mi y me ha inundado el olor de tu perfume y el corazón se me ha encogido un poquito más. Encima, en el segundo piso del edificio de detrás de mi están tocando nuestra canción.

Duele-s. 

No sé que hago mal. Tampoco se que más hacer. Muchas veces dudo que yo te importe, que me quieras, que tus palabras son diferentes a tus actos y me confundes y si ya estaba perdida imagínate como estoy ahora que no sé si tu sonrisa seguirá siendo mía o se la regalarás a cualquier niña tonta para pasar el rato. Me estás tratando como un juego y algún día me cansaré del todo y entonces me perderás, te perderé y nunca más sabremos nada del otro.




18.5.14

Sunset.

Sintió su presencia. ¿Y cómo lo podía saber? Simple. Notó como el viento soplaba para navegar por las olas de lo que un día fueron los cabellos de su esposa. Los pájaros enmudecieron al unísono y se hizo una paz celestial. Él solo era capaz de mirar al horizonte y ver aquel atardecer que nunca fue lo mismo sin ella. De repente, se oye un ruido semejante al de unos piececitos hacerse paso entre la hierba. Mike se giró y ció a su hija Lisa, tan guapa como solía serlo su madre. Parecía que el Sol se hubiese puesto en el perfecto ángulo para destacar los rasgos más bonitos de su delicada carita.
- ¿Papá? - dijo la niña insegura.
- Mi dulce niñita... ¿Has visto que espléndida puesta de Sol? - dijo él.
- Sí, realmente espectacular, papá - respondió.
- Ven aquí, quiero contarte una cosa.
Ella se dirigió hacia él con la pelota debajo del brazo, la cual no había soltado desde que llegó.
- Mi Lisa... Quiero confesarte que, sinceramente, no sé si estoy siendo el padre que debería de ser.
- Pero, papá... - intento decir.
- No, Lisa - le interrumpió -. Déjame hablar. Quiero que sepas que lo he hecho lo mejor que sé, que de los errores se aprende, que quise darte los mismos principios que tenía tu madre... Y es que, cuando te miro, Lisa... La veo a ella. Has tenido la suerte de conocerla aunque muchas veces maldigas al cáncer que nos la arrebató. Que yo también lo hago, no te juzgo. Pero gracias a eso, gracias al pasado, hoy en día somos así. Y con esto quiero decirte que cuando hagas las cosas mal y queden en el pasado... ¡que no tengas miedo! Es más, debes enfrentarte a ese miedo, vencerlo y aprender de tu pasado y de tus errores. Te lo digo por experiencia, cielo.
En ese momento Lisa y su padre se fundieron en un gran abrazo. Porque a veces esos abrazos que parece que te vayan a partir, lo único que hacen es unir los pedacitos de ti que andan sueltos.



7.5.14

(r)evoluciones.

Estoy inmune a todos. Una vez que dejas de sentir lo eres. A muchas personas no sentir les hace estar vacías y esa misma sensación les invade de tristeza y por lo tanto, acaban sintiendo algo. O también hay ese tipo de personas que no sentir nada les duele, que eso significa que también, por cosas de la vida, acaban sintiendo algo. 
Yo no siento nada y eso me hace estar contenta que no es lo mismo que feliz, pero es algo. No tengo en cuenta los sentimientos de los demás, quizá solo un poco, los de los pocos amigos de verdad que me quedan y que se que siempre estarán. No tengo en cuenta ni los míos, he decidido no tener. Y eso que yo era un tanto sensible pero se que cuando quiero, puedo cambiar ese aspecto de mi. En verdad, soy muy manipuladora y observadora. Se como debo de actuar en cada momento para salir impune al daño y se que debo hacer para formar el desastre más bonito que vieron tus ojos cuando me fui. Y podría haberlo sido muchas veces, pero de tan buena tonta y aquí estoy, ¿ves? Paso. 
Paso de todo y paso página. Los capítulos van cambiando, como yo. Y cambiar no es malo así que cuando la gente me repite que he cambiado, precisamente no me lo tomo como un insulto. Para mi es un halago. Que cambiar es (r)evolucionar, señores. Y aquí es reinventarse o morir y quién quiere morir estando vivo, ¿eh? Porque yo esa sensación la he tenido durante años y estoy cansada. Muy cansada. De que todo tenga un final y de que yo, que soy la que suele sentir más, acabe por los suelos. Que de suelos a sueños, va un puta pero importante letra, joder. Que hoy estás arriba y al día siguiente te has dado la hostia de tu vida
Y, ¿qué que puedes hacer, dices? Hacer... Y me lo dices tú. Que no quiere perder a la gente pero en cambio no hace nada para conservarlas. ¿Y si pruebas en valorarlas y tratarlas como se merecen? Me lo dices tú que miras por ti siempre y nunca por los demás, que tienes de valiente lo que los soñadores tienen de miedo y eso resulta ser nulo, que piensas que aquí lo que no tenga un beneficio económico no merece la pena, que le echas más orgullo que cojones, tío...

Olvida todo lo que te he dicho y sigue fingiendo ser la estúpida persona feliz e ignorante que eras, me has dejado claro que las 

(r)evoluciones

no te gustan.








Qué más da...

Nunca estamos listos para lo que la vida nos trae. Llevo unos días, no sé muy bien porqué, llorando como una niña pequeña… Siento que todo ...