17.2.13

Motero del amor.


¿Se puede morir de echar de menos?

Su cuerpo de madrugada si que provocaba accidentes y no esta mierda de carretera oscura. Que sus ojos color ceniza sin fondo eran los únicos abismos por los cuales cualquiera querría precipitarse. La vida no estaba hecha para bailarla con un Vals a compás de 3. A su lado, no. A su lado era ir en moto a 240 km/h hasta perderse por quién sabe dónde. Joder, que un Vodka entre dos está mucho mejor que un cigarrilo en la acera gris de esa jodida calle que lleva tu nombre, amor. A los dos tragos ya me doy cuenta de que te echo de menos, a los tres que te necesito y a los cuatro que no sé que cojones haré con mi vida, si mi vida eres tú y te he perdido. Ojalá me matara en algún punto negro de "Ponle Freno" y no tener que vivir con tu ausencia nunca más. El ron sabe amargo desde que no compartimos la misma botella. Los cigarros me ahogan desde que tu no estás para dar la primera calada y dejar la marca de tu pintalabios rojo en él. Mi corazón tiene que aprender a dejar de latir por tí para empezar a bombear por mí pero, no sabes los jodidos pinchazos que me da cada madrugada para que note tu vacío en la cama al ver que no estás. Te has convertido en mi puto verbo en pretérito imperfecto del verbo recordar. Joder y que razón tenían todos al decir que tu, muñeca, sabrías jugar mejor que yo al juego que precisamente fué invento mío. Yo fuí el culpable de que tus ojos ceniza se acostumbraran a un paisaje de lluvia permanente y creéme que eso es un pecado capital que nunca, nunca, me podré perdonar. Ahora me toca aprender a vivir en la sombra de tu nombre y no ser tapado nunca más con tu piel esos días frios. Cafeína en mano la única forma de volver a verte es en esta foto en blanco y negro medio rota como antes estaban tus medias y joder, aun que me duela reconocerlo, foto rota, como tu corazón y por mi culpa. 


11.1.13

Palabras mudas.


Necesito volver a ver(te).
Quiero desahogarme pero no puedo
 por que este puto nudo en la garganta
 hace que me atragante con cada 
palabra muda (no) dicha.

Te he olvidado. Te he olvidado. Te he olvidado. Te he olvidado. Te he olvidado. Te he olvidado.
Joder, si es que por mucho que lo repita,
sé que no es verdad.
Cada vez que intento decir lo no dicho antes, el tiempo se para en el mismo recuerdo cada puta vez. Recuerdo como te vas. Recuerdo tus ya no me importas. Recuerdo tu mirada fría, serena. Mientras yo empapada, como si de un pañuelo se tratase, en lágrimas. Recuerdo como te alejabas, sin mirar atrás. Sin echarme en falta. Con las manos en los bolsillos y el paso un tanto pasota. No hechaste la vista hacia mí, por que yo no te importaba.

A una persona no se le olvida en dos días.
Si no te importo ahora
es que nunca te he importado.

No pienses que es fácil para mí esto. Tu no eres la amiga que se traga todos mis lloros inútiles y la que ya no sabe que cojones hacer para sacarme sólo una sonrisa. Tu no sabes que en mis ojeras está escrito tu nombre. Tu no sabes que cada pliegue de mi piel aún guarda tus caricias.

Tu no sabes o no quieres saber.

Por que cuando se trata de mí, es un si te he visto, no me acuerdo. Joder, y eso duele. Así que pido una última vez. Pido un último encuentro. Ten por lo menos un par de cojones de aguantarme, te prometo...
Joder, promesas no.

...Te doy mi palabra que será un rato breve. Quiero que me entiendas y si no lo haces, intenta hacerme creer que sí. Será como despedirme de tí. Despedirme de algo que nunca he tenido al que nunca le he importado y al que tanto he amado. Será despedirme de mi primer amor. 
No sé como reaccionaré, los impulsos que el corazón me vayan dictando harán de mí lo que quieran. 

Necesito que sepas que si tu juntases los trozos de mi corazón que ahora mismo están esparcizos por mi habitación, verías que tu nombre sigue estando escrito con la tinta de mi bolígrafo preferido. 
Necesito que sepas que te busco en mis sábanas todas las noches, por si has vuelto. 
Necesito que sepas que no te mentí nunca. Que sentía por tí huracanes de nuestros suspiros. Que aún tengo grabada tu voz a fuego en mi sentido. 
Necesito que sepas que echo de menos la persona que creí que eras. Pero que, a la vez, no quiero que vuelvas. Para hacerme más daño, no.
Necesito que sepas lo que ignoras, mis sentimientos.
....................

Lo jodido de todo esto es que no puedo controlar lo que siento. No puedo decidir olvidar(nos) y otra vez creer en el amor. Supongo que algún día desaparecerás o ya mis ojos no te verán.

Vete ya, por favor.



30.12.12

Y ahí sabré que es el amor y, a la vez sabré, que el amor es él.

+ ¿Crees que el dinero lo compra todo?
- Dado que, soy millonaria, no puedo negarte que cuando posees una gran cantidad de dinero, tu felicidad es mayor.
+ No entiendo como puedes ser tan superficial. No me creo que pienses que el dinero lo compra todo; incluso la felicidad. 
- Claro que no, pero es mucho más fácil vivir en el mundo superficial que en el real. En el superficial no te hacen daño y en el real es un continuo caerte y levantar, luchar sin conseguir nada, abandonar, rendirse, decaer. En el real te hacen heridas que nunca llegan a cicatrizar del todo, desaparecen personas y todo es mucho más difícil que una cara bonita y un par de billetes en el bolsillo.
+ Pero, ¿tiene algo que ver con los hombres? 
- Yo soy como una tortuga que se esconde es su caparazón. Un caparazón que la hace fuerte. Un caparazón que la hace invencible, intocable. Un caparazón que consiste en llevar siempre una sonrisa como máscara y aparentar felicidad. Esa felicidad, que decimos que el dinero la compra.
+ Pero así nunca encontrarás al amor de tu vida. Nunca nadie se puede enamorar de una persona tan fría que cree que el dinero lo es todo.
- Tú, eres como todos los demás. No miras más allá de mi caparazón, sino lo entenderías. Y tranquila, sí lo encontraré. O mejor dicho, él me encontrará a mí. Será él quien vea más allá de mi caparazón. Mirará mi interior. Me valorará por lo que soy y no por lo que tengo. Me querrá por encima de todos y todo; hasta de la fama y la fortuna. Sabré que no miente, que su mirada no esconde mentiras. Que sus labios, no besan a otros. Que sus manos estan reservadas para acariciar mi pelo en las mañanas de otoño. Que sus brazos, sólo desean rodearme a mí todos los fríos y delicados inviernos. Que cada noche pide un deseo a esa brillante estrella fugaz y ese deseo soy yo. Que las madrugadas en que se desvela no cuenta ovejas sino que cuenta cada lunar que mi piel tiene. Que cree que mis imperfecciones son, absolutamente perfectas por que forman parte de mi. Que me ama, que me quiere, que me valora y que todo esto, es independiente a la fortuna que yo tenga o deje de tener. Y ahí sabré que es el amor y, a la vez sabré, que el amor es él. 
....................

No estás aún. Pero sé que el día menos esperado... 


aparecerás. 

14.12.12

Anda, anda, anda. Deja eso donde estaba que con los sentimientos no se juega.

Joder, ¿otra vez tú por aquí? Ya te avisé que salieras de mis pensamientos. Que salieras por donde habías entrado, dejando las cosas en su sitio; ya que mi cabeza era un caos no quería que mi corazón también lo fuera. Y nunca me haces caso, aun que eso de llevarme la contraria es una de tus peculiares manías. Pero, ahora, la contraria me la llevo hasta yo. El secreto estaba en pensar que nunca habías existido y al final te acabé haciendo cliente habitual, tanto de mis pensamientos como de mis sueños. Ya no sirve el querer olvidar por que sé que no quiero. No quiero olvidarte, no quiero olvidar(nos). 

Aun que, a veces, me hayas dolido muchas otras me has amado. O tal vez, es lo que he querido creer siempre. 

El querer(te) no era un juego. Y tu mismo me has dicho, que no podías imaginar que yo te quisiera tanto. Por fin me crees y sabes que tenía razón cuando discutiamos para saber quien quería más a quién. Y jugaste jugamos. En esto de la suerte y el azar ya estoy acostumbrada a perder y, ¿qué esperabas de esta pequeña niña con ojitos tristes? Otra derrota.  Ay. Principios pequeños con grandes finales. Un final para recordar, ¿no te parece? 

Me hubiera gustado poder cumplir (aun que, sólo fuera una) de nuestras promesas. 

Esto parece una tortilla, de las vueltas que está dando. Al final, se nos va a quemar y la tendremos que tirar. Como hiciste tu conmigo. Fuí tu juguete preferido, ahora ya roto. Y como no, me tiraste. Los trapos sucios a la basura. ¿Y dónde quedó mi amor? Junto a mi.

Cuando quiero, no puedo. Cuando no quiero, puedo. Y otras absurdeces que tiene esta (puta y muy dura) vida. Pero, al menos, una vida real y vivida con intensidad. Por que esto es amor derramado por las esquinas y odio en alguna que otra mirada. Aruñazos en el corazón y quién sabe si en las muñecas. 

....................

Un corazón destruído. Pero, eh, tranquilo, que ya estamos en obras. Pronto volveremos a la lucha y con más fuerza que nunca, a ver si está vez, también acaba ganando el corazón o, por primera vez, gana la cabeza. No soy de promesas, pero esta vez hago una excepción, sólo por que eres tu, que quede claro.
 Te prometo que si me dejas intentaré hacerte feliz.

Un tonto corazón vuelve a las andadas. 

8.12.12

Lléname.

Mi voz pidiendo a gritos que alguien llene mi vacío. Que estoy más vacía que la botella de ese borracho que pide en la boca del metro. Más vacía que el corazón de los asesinos que matan a gente, sin compasión ninguna. Más vacía que todo, más vacía que nada. Lléname; lléname de sentimientos, por favor. Que el no sentir nada, es insoportable. Y me pregunto: ¿qué es mejor el sentir dolor o el no sentir nada? No hace mucho hubiera dicho que es mejor el no sentir nada. Pero aquí estoy, escribiendo algo que no tiene ni pies ni cabeza (como mi vida) y no sintiendo nada. En mi interior, vacío. Sólo vacío. Precipicios; abismos. Al menos si siento dolor puedo escribir, puedo plasmarlo en un papel y si luego quiero, quemarlo. O romperlo. O simplemente, guardarlo. O publicarlo aquí. A veces, pienso que no me podéis llegar a entender. Ni si quiera haceros a la idea de lo que siento; ya que no siento nada. Ya ni soy feliz en mis sueños, ahora son pesadillas. Tan sólo reflejan mis miedos. Ya nada tiene sentido. Y de verdad pienso, si esto vale la pena. Ya estoy harta de dar tumbos por las calles sin un rumbo fijo, sin que nadie me espere. No, definitivamente, todo carece de sentido. Ya nada lo tiene. Todo ha perdido su signifcado al estar sola. Yo, mi bolígrafo, mi papel y poco más. Una cárcel sin rejas y una rutina que me mata; como el peor de mis enemigos, me mata. Primero sientes una presión en el pecho y poco después, un terrible dolor de cabeza. Suavemente, aparecen las ganas de llorar. Y quieres gritar, pero no te sale voz; aun que, tampoco sirve de mucho, ya que nadie te escucha. Coges lo primero que tus manos pueden llegar a alcanzar y cuando estás a punto de lanzarlo contra el suelo; te detienes. Y te dices a ti misma: eh, no hagas nada de lo que te puedas arrepentir. Y tu mano, lentamente, se abre. Y deja caer ya sea un objeto, tu bolígrafo, tu folio arrugado y empapado de lágrimas o tu corazón. Que más da, por una cicatriz más, no le va a pasar nada. Te apoyas en la pared; sin consuelo, hasta que poco a poco te deslizas y te detienes al estar sentada en el suelo, con los ojos empapados, las manos tapándote los oídos y la cabeza apoyada en las piernas. Con el pelo alborotado y el poco rímel que llevabas; corrido. Pero ya nada importa. Le sumo estas lágrima al contador de mis tristezas y nadie se dará cuenta de que yo por dentro, muero. Me asfixio, suavemente, hasta quedarme sin aire. Sin poder huir ni fugarme. No puedo. Lléname; lléname de sentimientos, por favor. Que esto de estar vacía, no está hecha para gente frágil; como yo.
....................
No te lo puedo decir más claro y ya, ni si quiera puedo decirtelo más fuerte, dado que, no tengo voz. He estado gritando en mi cabeza su nombre durante tanto tiempo que me he quedado afónica temporalmente. O eso espero. Quiero que la lluvia me moje, en vez de que sean mis lágrimas las que no paren de empaparme. Pero estamos en tiempos de sequía, que suerte la mía.

Eso sería morir aún estando viva.

Quizá no sea tiempo de hablar de nuestras promesas. Quizá no tengamos razón por la cual luchar. Yo, por ejemplo, ya no la tengo. Ya no me sirves tu, ni tu sonrisa, ni las tonterías que me decías para hacerme reír, ni si quiera la Navidad, que ya sabes que me encanta. Tampoco me sirve el vivir. Lucho para vivir feliz; pensaba. Pero, es que ahora, el simple vivir me duele. Son como pequeños cristales que se me clavan. Demasiadas cicatrices para tan poca piel. Ya no me sirve el quererte. ¿Para qué quererte? ¿Para que tu también me duelas? Yo no quiero a medias, ya lo sabes. Yo si quiero lo hago en cuerpo, alma y con los cinco sentidos. Quiero hasta que duela. Y aún doliendo, a veces, sigo queriendo. No conozco los límites hasta que estos mismos me tiran al suelo y me impiden querer. Si quiero más, muero. Y no te creas, que yo daría la vida por tí, pero ¿en serio crees merecer esto? Otra ya te habría dado puerta. Quizá sea hora de pasar página. O directamente, cambiar de libro. No quiero que haya ninguna posibilidad de que tu personaje, por cosa del destino, vuelva a escribirse en cualquier otro capítulo de mi vida; la misma que tu me destrozas día a día. Ya estoy harta de que cada vez que aparezcas por cualquier esquina, las lágrimas lo hagan también. Y con ellas recuerdos muertos, sueños perdidos y esa promesa rota tan amarga, que roza mi paladar todos y cada uno de mis días. No creas que es fácil hacerme a la idea que no volverás. Que por mucho que te escriba, que te piense, que te eche de menos, que te llore; no volverás. Aun que esto me duela y me cueste de reconocer; ya sé que no volverás. Que no habrá nunca más un nosotros, ya ni si quiera un tú y yo. Ni cualquier cosa que nos una. No sé vivir sin tí, pero ya aprendí a vivir sin tu amor. Todo algún día se aprende y yo, aprenderé a vivir sin tu presencia. Y con el tiempo me dejarás de doler. El tiempo todo lo cura pero las cicatrices siempre permanecen y no quiero que vuelvas, una vez que hayas desaparecido, para volverla a abrir y hurgar otra vez en la herida. No, eso no. Eso sería morir aún estando viva.
....................
Cuando remueves los recuerdos que aún están perdidos por dentro de tu corazón, te das cuenta de que aún no has olvidado. Te das cuenta, de que él aún sigue presente. Pero ya es casi transparente; ahora esta difuminado. Poco a poco, se irá borrando. Se irá borrando como aquel corazón mal pintado con nuestros nombres dentro. Ya practicamente, no (me) dueles. 

25.11.12

Por ti. Sólo por tí y sólo junto a tí.

Estamos como siempre, ella y yo en la camilla del hospital. Todas las tardes des de que ingresó, a las cinco y media de la tarde, la voy a ver. No puedo pasar un día sin ella. Ya no sé que decirle para que pare de tener esa distorsión en la mirada. Ya lleva en el hospital unos tres meses. Anoréxia e intento de suicidio. Y pensar que yo le prometí que la iba a proteger. Que no dejaría que le pasase nada, absolutamente nada. Que le dije que la cuidaría y la mimaría. Que una princesa se merece eso y más. Y mirala.
Rota; tanto por fuera como por dentro. Cicatrizes; tanto por fuera como por dentro. El verla así me duele, el dolor me cala dentro, hasta lo más profundo de mi corazón. Suerte que llegue a tiempo a casa y antes de que muriera desangrada la pude llevar al hospital. Y tras estar una semana en la UVI y otra bajo observación, ya podía decir firmemente que estaba fuera de peligro. Fueron dos semanas de extrema angustía, donde yo, no paraba de besarla y abrazarla; por que nunca sabes cuando puede ser la última vez.
Ella es preciosa, no os lo podéis imaginar y tenía un cuerpazo... Bf. Y todo empezó por un puto niñato que no tenía otra cosa que hacer que meterse con mi pequeña.
+ Piensa; ¿vale la pena seguir viviendo? Ya te lo digo yo: no. - sus ojos brillan, están húmedos.
- Puede ser, pero la muerte es la vía fácil y  tu de cobarde no tienes nada.
+ Ya no estoy tan segura... ¿No me ves? ¡Mira mi cuerpo! ¡Mira mi puto cuerpo, joder! Nunca seré perfecta...
- ¿Y para que serlo? ¿Para que ser perfecta? ¿Acaso yo por que seas perfecta te voy a querer más? No. Te voy a contar un secreto que una vez mi abuelo me lo dijo. Pero me tienes que prometer que no se lo dirás a nadie, confío en ti.
+ Te lo prometo. Sabes que lo que digo, lo cumplo.
- Pues mi abuelo, me dijo un día, que las personas perfectas no existen. Que tan sólo existen las personas perfectas para otras, ¿me entiendes? Tu eres perfecta. Pero perfecta para mí. No puedo dejar que te vallas de mi lado, tendría que estar loco para hacerlo, ¿no crees? Sólo quiero que te veas con mis ojos, por un segundo y no volverás a sentir un sólo complejo; ni por tu físico ni tu aspecto. Quiero que seas la misma que hace tres meses y cinco días, eras. Tu sonrisa no estaba apagada, como ahora. Tu sonrisa iluminaba a diestro y siniestro; me incluyo. Por favor, vuelve a ser la que eras. La que veía el vaso medio lleno y la que sacaba el aspecto positivo a todo. La que me daba esos besos con sabor a Nesquik por las mañanas y la que se miraba al espejo diciendose a si misma: me voy a comer el mundo. Siempre que hacías eso, yo pensaba: tranquila, que de comerte a tí, ya me encargo yo. Y pensar que ahora no comes nada. Ni si quiera me comes a mi, a besos. Por favor, vuelve. Saldremos de esto juntos, pero necesito tu ayuda. Solo no puedo. - mientras des de mis ojos, salían todas las lágrimas que había intentado ocultar des del principio. Y no cesaban.
+ Lo siento.
- ¿Por qué?
+ Mírate. Lloras. Yo prometí hacerte feliz como la que más. Y no lo eres.
- Sonríe y yo seré feliz. Recuperate y yo seré feliz. Bésame y yo, seré feliz.
+ Por tí. Sólo por tí y sólo junto a tí; lo podré hacer. No me abandones.
- Nunca lo he hecho y nunca lo haré. ¿Recuerdas? Para las buenas y para las malas.
+ Te quiero, cielo.
- Yo también, princesa.
Tras un par de semanas ella empezó a evolucionar muy favorablemente. Sólo quería decirte que: Gracias, abuelo. Estés donde estés, quiero que sepas que te quiero.
....................

Cuando juntas un par de sentimientos tuyos con un poco de imaginación puede salir algo parecido a esto. Yo estaba flotando a la deriva hasta que...

me hundí y duele.

Qué más da...

Nunca estamos listos para lo que la vida nos trae. Llevo unos días, no sé muy bien porqué, llorando como una niña pequeña… Siento que todo ...