25.4.14

Exhale

                          Llevo días con la mente hecha un lío,
                          Con la muerte dándome la mano en el hastío,
                          Con la idea de llorar mientras sonrío
                          Y la certeza es que parece que desvarío

No entiendo porque el color de piel define el corazón
Ni porque guardamos nuestros temblorosos sentimientos en un cajón
Ni porque la gente puede odiar con lo bonito que es amar
Ni porque dejamos de reír y empezamos a llorar

                          Creemos en un Dios que nunca ha existido
                          Creemos que nos hacen mejor persona ciertos vestidos
                          Porque pensamos en el perdón y no en el olvido
                          Y nos enamoramos de quien no nos valora y nos regala el oído

Pero somos personas con alma invisible,
Con ciertas ideas que parecen inservibles
La mirada es lo que más dice de ti
Aunque hay ojos, que ya saben hasta mentir



20.4.14

Valkiria.

 Esto va para mi, para ti, para todos.
 Independientemente de como seas por dentro, de como seas por fuera. 
De tu color de piel, de ojos. 
Da igual la raza o el sexo, da igual si eres abogado o maestro.
No importa la estatura ni el dinero, eres persona con sentimientos.
Esto va para todos aquellos que sienten y callan, que viven con una daga clavada en el alma.
Va para los que escriben, para todos los que mueren mientras viven.
Esto es un homenaje a todas las personas, que no olvidan pero sí perdonan.
Esto es aire para quien no respira, esto es amor para unos ojos llenos de ira.
Esto es lo que quieres, lo que pierdes, lo que hieres, lo que olvidas.
Una huida al dolor, quizá una salida.
Esto es para mi madre, para mi padre. Esto es lo que nunca escuchará mi abuelo, en paz descanse.
Esto es algo que no queremos decir pero decimos con cada puñetazo en la pared arrepentidos.
Esto es algo que nos calma y nos destroza, esto es lo que siente el que solloza.
Esto es una noche sin dormir llorando, esto es una discusión que terminó en abrazo.
Esto es un recuerdo para aquellos que olvidaron, es un mensaje de que tal y acaba borrachos.
Esto es complicado y a la vez es simple, esto es de mirarte el culo mientras tú te vistes.
Esto es una ostia enorme por venir de listo.
Esto es un cigarro que te alivia y te mata, esto es una del millón de veces que metí la pata.
Es otro sueño que se esfuma, otra oportunidad para intentarlo y que te excluyan.
Es fuerza de voluntad y también de sacrificio, son mis dos cojones no me moverán del sitio.
Es querer hacerlo y no atreverse, es quedarse en casa con las ganas de abrazarle por no verle.
Una salida que no vamos a encontrar, otro grito a oscuras cuando ya no puedes más.
Esto es lo que quiero hacer, lo que hago. Esto es lo que ayuda cuando estoy solo y me ahogo.
Esto es lo que sale si te paras a pensar, esta es vuestra vida resumida y nada más.


4.4.14

Las dos caras de una misma moneda.

Llámame Heroína.

No sabe muy bien aún quien es. Cree que quiere esto y al segundo cambia de opinión y quizá eso la vuelva una niña caprichosa, pero no. Se busca los defectos entre los pliegues de la piel y ansia encontrar uno más el cual alargue un poquito más su meta. Y qué meta más absurda. Esconde tras una capa de maquillaje, unas ojeras llenas de lágrimas. Las pulseras sirven para algo más que para hacer bonito. Los jerseys anchos y las sudaderas, las lleva por necesidad y no por moda. Odia los cumplidos y las palabras de amor que no vayan acompañadas de una buena botella de vodka. Fuma para expulsar los problemas y así anestesiar un poquito, sólo un poquito... el dolor. Cree que lleva una mala vida contruída de malos días en malos años. Cree que no vale para nada. No es un ángel por mucho que la gente diga que lo es. Ella siente que no pinta nada aquí. Ella, no quiere nada, ella sólo pretende entender la vida cuando en realidad es una locura y lo mejor es vivir a lo loco sin tener en cuenta el mañana, pero no lo ve. Parece estar ciega en un mundo de colores, sorda entre ruidos y muda entre injusticias. Ella no es así. Intenta huír de si misma, no se da cuenta de lo que se está perdiendo, joder...


Llámame Nina.

Sigue sin saber muy bien quién es pero tiene muy claro lo que no quiere ser. Y no quiere perder sus sueños por el camino por el simple hecho de que la gente le repita una y mil veces que no puede conseguirlo. Sabe que con esfuerzo y paciencia alcanzará sus metas y qué se jodan los demás. Sabe que hay malos días pero no se va a dejar pisar por nadie, ni por ella misma y no es que no se tenga ganas de romper la cabeza contra el bordillo. Sabe que la esencia de la vida es mirar para delante dejando los problemas atrás, que si se agobia si que no va a encontrar la solución y se va a ahogar en el vaso de agua que casi siempre ve medio lleno. Le encanta vivir. Le apasiona. Le gusta respirar y no sé siente culpable al hacerlo. Se va a dormir con la conciencia limpia y sabe que mañana va a aprovechar cada respiro, suspiro, aliento y segundo, que este nuevo día le de. Le encantan las margaritas y está obsesionada con la sonrisa de un tonto que la vuelve tonta. La vida no es tan mala como la pintan y ella lo sabe y de sobras. Se podría decir, que lo único que odia son las estaciones y no el invierno ni el verano ni la primavera ni el otoño... Odia las estaciones de trenes. Le traen al amor de su vida y se lo arrebata unas horas más tarde. Y le guarda un poco de rencor a la distancia, pero no se lo va a tener en cuenta porque sabe que sin eso, no podría ver nunca más mundo. ¿Y qué sería de ella y de sus fotografías, entonces?

Una moneda siempre tiene dos caras, tú decides cual enseñar, cual alimentar, cual hacer más tuya... Puedes cambiar tanto como quieras, siempre que pienses que es un bien para ti. Y para ver si es un bien para ti, deja de preocuparte tanto por los que no dan ni un puto duro por tu felicidad. Y sólo así conseguirás tú, la tuya propia... Tu propia felicidad.



1.3.14

Viernes, sábado y te beso.

Esto de contar mi historia nunca se me ha dado del todo bien. Siempre suelo expresarme con las palabras totalmente contrarias a lo que quiero decir y acabo sin decir lo que quería decir y que caos, ¿eh? Aunque por caos, el que hay aquí *se señaló el lado izquierdo del pecho*. Vienes y me sueltas un 'te echo de menos' como quien no quiere la cosa y consigues cambiar mi mundo. Menos mal que le echaste cojones en vez de echarme de menos, en serio. Menos mal que te entró un arrebato pasional de decir tus sentimientos. Tendremos a todo el mundo en contra, tendremos críticas, tendremos distancia... Pero ¿sabes qué es lo que más tenemos? Tenemos amor. Y pocas parejas del mundo sienten amor cuando suelen decirlo. 

Porque te quiero.
Porque te echo de menos
cuando me das un beso sabor a sal
cuando me pides que pille contigo el tren
cuando me susurras el mundo en el oído
y joder, a tu lado... el mundo es tan bonito.

Me da rabia que me hayas tenido que perderme para una vez perdida, saberme valorar. Supongo que es un error bastante común que cometemos las personas, pero es que me encantan hasta tus errores porque precisamente eso te hace real y sé que no estoy viviendo el sueño de mi vida. 

Te estoy volviendo a abrir mi corazón de par en par. Estabas acostumbrado a manejarlo a tu antojo, sin que nadie te pusiera frenos, al tiempo, al espacio y al momento que eligieras. Podías romper, cambiar, hacer estallar todo tipo de sensaciones. Nuestro huracán... Cuando pienses que no tienes nada, piensa en mi, piensa en nuestro huracán y todo lo que ello abarca. 

Una vez me pregunté si se podía morir de echar de menos y ahora te prometo que lo sé, que sé la respuesta, que sí que se puede morir de ello y que menos mal que viernes, sábado y te beso porque sino la autopsia de mi fallecimiento hubiera sido eso, y qué putada, no me jodas.

Hace tiempo que no sonreía de verdad, hace tiempo que no era feliz... Que soy feliz, que sí, que de verdad de la buena. Que soy feliz y dudo haberlo podido conseguir sino era a tu lado. 

Ábrazame y esta vez no me sueltes. Quiero ser el amor de tu vida. No de esos amores de tu vida que se dicen y con el tiempo caen en el olvido, no. Quiero ser el amor de tu vida, no el de unos años. Quiero irme contigo a visitar todas las ciudades del mundo y hacernos una foto en cada una de ellas, quiero comer pasta, quiero que las calles de Madriz me tengan envidia, quiero morir a tu lado. Te quiero a ti y todo lo que tú conllevas. 

Pero sobretodo, recuerda, por favor, el viernes, sábado y te beso.




Yo y mi manía de poner siempre estas fotos pero joder, no me digas que no tiene pinta de ser mi héroe. Me salvas de todo lo malo y me colocas a sonrisas... Qué putada que sea a 30,5 km, ¿eh? Pero ni eso me hace dejar de quererte.

Firmado: La toxicómana de tus labios (pura droga).

28.1.14

La chica que escondía universos debajo de la falda.


Cuando yo era joven trabajaba en un local de cabaret. Por aquellos años estaba muy mal visto trabajar como bailarina y la gente no se esforzaba en entenderme. La verdad es que de todas las personas que me han conocido, ninguna ha tenido el valor suficiente para preguntarme porqué trabajaba allí. Era una de las chicas que más demandaban los caballeros y tengo que ser sincera, cada noche cambiaba de cama y de compañía. Ellos adoraban la revoltosa falda rosa pastel que llevaba en los días de viento. En pequeños descuidos podía formar universos. Eso era una cosa que me caracterizaba, era sexy. No hay nada más sexy, que insinuar sin enseñar. Las demás compañeras siempre me han tenido cierto rencor y celos pero no me importaba estar sola, ya lo había estado antes y no me había muerto. O quizás sí. A lo mejor un poquito por dentro. Llevaba ya una temporada de cansancio, tanto físico como psicológico. Dejé de pensar en la poca familia que tenía y hasta dejé de pensar en mi. Me dejaba llevar por la corriente del ron en los vasos del bar y así acabar revuelta en una cama de la calle Esperanza. Qué ironía... La esperanza según dicen es lo último que se pierde y yo ya lo había perdido todo. Antes de que cada día acabara en una cama diferente, mucho antes, estuve perdidamente enamorada de un señor. Las chicas y yo lo llamábamos Mr. Charm porque tenía un cierto encanto. Era guapo, fuerte y tenía una sonrisa que hacía volver locas hasta las mujeres con esposo. Venía al club cada viernes por la tarde y nosotras hacíamos apuestas para ver quién conseguía llevarse a ese hombre a la cama. Ellas solo lo querían para una noche... Yo lo quería para una vida, o dos, o doce. Qué más da. Me acuerdo perfectamente del sombrero negro con matices grises y de esos zapatos negros relucientes que llevaba. Cada viernes le tocaba a una chica diferente intentar llevárselo a la cama y esto, que empezó siendo un juego, se llevó muchas lágrimas de todas nosotras. Justamente el día que me tocaba a mi era Viernes 13 y no es que yo fuese supersticiosa pero no quería perder la oportunidad. Era una pequeña, dulce e inocente niñita que quería enamorar a un hombre hecho y derecho. No era la única de las chicas que pensaba que sería imposible. Ese día me puse el vestido rojo que más me favorecía y me puse a conjunto los labios, quería besarlo con mucha pasión, casi tanta como ese rojo. Estuve media hora pensando como iniciar la conversación hasta que por fin creí que sería el momento perfecto.


- ¿Me deja ajustarle la corbata? - pensé que sería un buen principio.
- No, gracias - me respondió él sin apenas mirarme a la cara.

En ese preciso momento acababa la canción que tocaba Jack a piano y la sala enmudeció. La copa que llevaba en la mano, resbaló de entre mis dedos y se hizo añicos. Mi corazón como si hubiera llegado el invierno empezó a helarse. Lo peor de todo es que me prometí que nunca más tendría sentimientos y que ese corazón que se me heló hasta los sentidos, se convertiría en piedra. Me prometí que nunca más derramaría una sola lágrima aunque hubieran tiempos de sequía.
Después de que pasaran bastantes años, los suficientes como para que yo madurara y me hiciera una mujer que rompía corazones cada fin de semana. Una mujer guapa, con encanto; una mujer que seducía fácilmente... Mr. Charm volvió a dejarse caer por nuestro club, en el que yo todavía seguía trabajando. Me acuerdo que aquel día casi todas las chicas tenían fiesta y solo quedábamos Roxie, Molié y yo. Me tocaba a mi atender a la barra ya que era en la chica que más confiaba nuestro jefe. Llevaba demasiado tiempo en ese mundo y sabía que me favorecía mucho ser una chica buena y el ojito derecho de mi jefe. Me pidió un chupito de los más amargos, aquellos que ellos decían que ahogaban las penas.

- Ay, Nicolle, Nicolle... Como han cambiado las cosas... - yo me quedé sorprendida de como sabía mi nombre - Créeme que no quería que lo pasarás mal por mi y cambiaras tanto, pero no podía enamorarme de ti así como así, aunque supongo que cuando prefería no hacerte daño a ti y hacérmelo a mi mismo, es porque ya lo estaba...
- P-pe-pero... - me interrumpió.
- Nicolle, que ya sabía que tú no eras como las demás pero no podía dejar mi mala vida por ti, no sabía si estaría a la altura. Quiero irme contigo lejos, ahora mismo, no quiero esperar ni un segundo más... Creo que he esperado lo suficiente - se me encogió el alma después de oír esas palabras.
- ¿Sabes qué? Mi mundo ha dejado de girar en torno a ti, me das exactamente igual. No te voy a mentir, al decirme esto mi corazón de acero se ha estremecido hasta quitarme unos segundos la respiración. Pero no, te has equivocado, pensabas que ahora iría detrás tuyo y no tienes ni idea, ¿sabes? Ahora te toca a ti pasarlo mal, yo y ya he tenido suficiente.

Salí haciendo resonar mis tacones por toda la sala y di un último portazo. 
Aquí el punto y final, lo pongo yo.



Me enamoré de este dibujo en cuanto lo vi y no sé bien porqué, pero bueno... me inspiró para hacer esta historia. El dibujo es de mi Huracán favorito. Si quieres saber quien es, ¡click aquí!

12.1.14

No debería ser malo ser diferente.

Las chicas no son como yo y tengo miedo la verdad. No sé que puedo hacer para ser igual a ellas. No puedo tener confianza en mi misma y estoy llena de inseguridades. No soy la chica perfecta, ninguna lo es, supongo... Pero es que yo me llevo la palma.
No es algo que haya podido elegir, es algo con lo que se nace y me da rabia ser la elegida. Nunca he estado en contra de la homosexualidad, al revés, odio a los homófobos. Pero es que no le puedo quitar los ojos de encima a esa pequeña chica rubia y bajita. Se ríe mucho, habla aún más y tiene un pequeño mar en los ojos que si está enfadada es tormenta pura. No puedo evitar decir que adoro su cuerpo y me encanta el tacto suave de su piel. Quizás ella no sabe todo lo que me gusta y nadie, absolutamente nadie, se hace a la idea. No puedo decir que la quiero pero se ha convertido en la niña de mis ojos.
No tengo muy claras las ideas, no quiero anticiparme a nada, estoy esperando el momento. ¿Por qué todo es tan difícil? Tengo mucho miedo la verdad... Muchísimo miedo. ¿Qué debo hacer? Supongo que no pasa nada... Pero es que la gente es tan mala que yo-qué-sé-qué.
De momento esperar, coger aire y beberme una rubia en tu honor, enana.





4.1.14

No eres tan terrible como piensas que eres.

+ Yo es que siempre la cago. Soy de esas personas que nunca dicen lo que sienten pero que un día que no tiene nada que hacer se vuelve cursi y declara su amor en un suspiro al chico que le gusta y este le responde con un "¿qué coño dices?". ¿Ves? Siempre la cago - dijo con una pequeña carcajada, ya que a ella eso de reírse ampliamente, no le iba mucho.
- ¿Y yo qué? La primera vez que me enamoré... ya sabes como acabé - dijo con la mirada fija en el suelo -.
+ Ya. ¡Pero al menos no la has cagado!
- ¿Cómo que no la he cagado? ¡Esto me ha dejado secuelas para toda la vida! Nunca podré volverme a mirar a un espejo y verme bien.
+ ¿Qué te crees que a mi no me cuesta mirarme al espejo? Todos tenemos cosas de nosotros mismos que no nos gustan.
- Pero es que no lo entiendes. Desde que me pasó aquello todo ha cambiado, esto parece una pesadilla. Y cuando te pasan este tipo de cosas, te das cuenta que esto te viene desde pequeña...
+ ¿Desde pequeña?
- Sí, yo ya desde enana siempre me miraba al espejo con la camiseta levantada, desde muy enana... Y de este tipo de cosas te das cuenta cuando te pones a pensar y pasa el tiempo. Y es que, joder, al principio empieza siendo una tontería... Que si me miro al espejo y creo que me sobra un poco de aquí, que si con una talla menos de pantalón estaría mejor... Y luego acabas llorando cada noche porque cuando te sientas en una silla, la grasa se extiende, ¡que según la gente es normal! Pero a ti te hace odiarte un poquito más. Acabar pesándote en una báscula y obligándote a no pesar más de 50. Acabas obligándote a bajar hasta la 34 de pantalón y mantenerte en ella. Acabas arañándote los brazos, porque sí, porque me los araño. No me he llegado a cortar, pero me araño para desahogarme porque llorar ya no me sacia.
+ Nina... ¿Por qué no dejas ayudarte un poquito? Solo un poquito... No eres tan terrible como piensas que eres.






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Qué más da...

Nunca estamos listos para lo que la vida nos trae. Llevo unos días, no sé muy bien porqué, llorando como una niña pequeña… Siento que todo ...